¿CON CUANTA INFLACION SE PUDEN HACER LOS CAMBIOS Y CONTINUAR INCLUYENDO?

Reunión extraordinaria del Copom

De confirmarse ello, la inflación anual volverá a estirarse desde sus actuales pisos del 8% hacia los dos dígitos, un límite que este programa no puede soportar ni este gobierno atravesar. Previamente, sin embargo, deben haber tenido lugar las reuniones formales o informales del Comité de Coordinación Macroeconómica, espacio institucionalizado de acuerdo del Ministerio de Economía con el Banco Central, dos instituciones que vale recordar tienen misiones complementarias pero esencialmente diferentes. De esa reunión o consultas previas debe haber surgido ya la decisión de mantener o cambiar las metas inflacionarias del programa topeadas en el 6.5% hasta diciembre próximo y hasta el 6% en los doce meses que finalizarán en junio de 2008.

 

Tres opciones

El gobierno, enfrentado a uno de sus mayores dilemas debe haber resuelto ya su conducta sobre tres hipótesis posibles. La primera: que el gobierno reconozca, con el «número» del IPC de agosto sobre la mesa que no está en condiciones de mantener aquellas metas, ante lo cual deberá explicitar las nuevas, mayores, con todo lo que ello supone para los flujos presupuestales públicos y privados, más la corrección de diversas pautas, salariales entre otras. La segunda opción es la del avestruz; aceptada la cual, el gobierno no sólo deber arbitrar todos los desencuentros y especulaciones que surgirán del mantenimiento de metas que hace ocho meses no se cumplen arriesgándose además a erosionar la credibilidad del único regulador de perfil institucional fuerte que tiene la economía uruguaya aún. Asumida esta opción esa erosión de credibilidad es obvia. Dado que de enfrentado al cumplimiento su misión principal, el BCU ya no puede seguir explicando porque desde febrero pasado la inflación sobrepasa largamente la meta programa.

La tercera hipótesis es la más difícil y arriesgada: la de ratificar las metas, explicando con más humildad y habilitando en esa explicación una participación mayor del propio BCU, el porque es necesario cumplir lo que no se está cumpliendo y de qué manera se intentará cumplir la meta que ya no se puede cumplir en un escenario de riesgos mayores, integrado desde ahora por mayores riesgos de desequilibrios fiscales. En ese caso, el porqué debe ser explicado de otra manera y el costo inmediato que tendrá esa opción también. Este país ni su gobierno tienen la mínima idea del valor de la estabilidad como plataforma de los cambios estructurales, la modernización, el trabajo y el bienestar incluyendo el cuidado de que, debajo de una inestabilidad mayor, se derrumben todos los logros asistenciales construidos luego de la crisis que, en un año, colocó debajo de la línea de pobreza 400.000 ciudadanos más, exactamente el doble de los preexistentes en 2002.

 

Compromiso

Es oportuno haber adelantado la decisión reuniendo el Copom un mes antes de su reunión trimestral, impidiendo una especulación mayor acerca de cómo se resolverá el dilema. Y suponemos que el gobierno sabe que no tiene otra opción que la ratificación del compromiso con las metas actuales. Si esa es la opción que se estará informando en el comunicado del Copom de hoy, el país, comenzando por la fuerza política en el gobierno deberá entender y defender las políticas que se adoptarán y las monetarias en particular. El mercado y los trabajadores antes que nadie, deberán creer, sí o sí, que, efectivamente es posible bajar en nueve meses la inflación del 8% de hoy al 6% en junio próximo. Y ello supone, además, un compromiso serio de no utilizar la monserga del «atraso cambiario» como caballito de otras batallas. *

J.J

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