
La baja operativa de la bolsa local desdibujó las pérdidas que ya estaban teniendo los precios de los bonos globales en el mercado internacional, en este caso con una discriminación negativa para los uruguayos frente a opciones de deuda soberana emitida por algunos países periféricos.
Operadores de la bolsa local estimaban que de no haber sido así es probable que la caída de los bonos locales hubiera seguido ayer a la de los brasileños. En los días previos, los bonos uruguayos habían venido presentando caídas mayores a las que afectaron a los bonos globales norteños. Las fuentes citadas destacaban la incertidumbre que diferencia a la actual crisis de otras precedentes en el sentido que, ahora, es difícil acceder exactamente a cuál sería el punto del desarrollo de la crisis en la cual se está, y dónde están realmente las eventuales pistas de una precipitación mayor de la crisis.
En cambio, técnicos del equipo económico señalaron a Separata en la tarde de ayer que más allá de los riesgos de mercado, parecería que los fundamentos básicos del equilibrio se mantienen correctamente y en dicho sentido se plegaban a una de las dos caracterizaciones que presenta la crisis: la de liquidez. La otra caracterización es la de insolvencia de segmentos considerables del mercado financiero global. En el mercado nacional el precio del dólar siguió cayendo, también en una tendencia confrontada con lo que está sucediendo con el signo norteamericano en los mercados de divisas centrales y periféricos. La cotización del dólar norteamericano, necesario entre otras cosas para adquirir bonos federales o departamentales de los EEUU, se elevó frente al euro y particularmente con el resto de las monedas más débiles.
La nota dominante de la jornada de ayer estuvo dada por la firmeza con la cual la FED, el Banco Central de Europa y el japonés fueron otorgando dólares a los exhaustos mercados de dinero y crédito. Ello impidió que la ya elevada tasa Libor aumentara aún más. *
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