LUNA DE MIEL ENTRE GIGANTES

Más allá de los piquetes fronterizos, se consolidan los puentes comerciales entre Argentina y Brasil

Según un artículo aparecido en la revista digital Mercosurabc, se reduce la brecha económica entre Argentina y Brasil.

La asimetría en los términos de intercambio comercial entre Argentina y Brasil viene reduciéndose en los últimos tiempos, si bien todavía persiste el déficit argentino con Brasil. En este marco, el incremento comercial entre ambos países viene generando externalidades positivas, pues desde hace dos años han disminuido las tensiones en lo que refiere a conflictos comerciales.

En el mencionado artículo se hace referencia a que uno de los factores que operan a favor del achicamiento de tensiones es la enorme inversión de Brasil en Argentina, que concentró en 2005 el 20% de la inversión extranjera directa (IED) total.

Se han anunciado para este año inversiones norteñas en cifras que rondan los 3.500 millones de dólares, con un flujo hacia el sector calzado, textil y cervecero, sectores en los cuales habían existido fuertes tensiones.

Otro de los elementos favorables es la cuestión administrativa en la relación comercial bilateral, como los trabajos de monitoreo, básicamente en el sector automotor, y la cláusula de adaptación competitiva, que a pesar de no haberse puesto nunca en funcionamiento sirvió para disciplinar el comercio.

Se señala además a China como factor aglutinante, jugador importante en el comercio regional, vivido como una amenaza común por Argentina y Brasil.
Es así que mientras la IED cayó en Argentina, la brasileña crece hasta alcanzar el 20% de las inversiones totales en 2005. Estas inversiones brasileñas en Argentina están básicamente concentradas en el sector industrial. Entre empresas brasileñas y de capital mixto, el total de las empresas de ese origen radicadas en Argentina es de 120. Además del volumen, la peculiaridad de las inversiones norteñas en Argentina radica en que la matriz del resto de las inversiones extranjeras se concentra en el sector servicios.

Las importaciones desde Brasil en el período 2006/2004 crecieron un 59% en el momento de mayor tensión, pero la exportación de los productos bajo monitoreo sólo lo hicieron 4%. Este marco de acuerdo entre gobiernos y empresarios de ambos socios del Mercosur logró bajar el nivel de conflictividad.

De una lista de 28 productos en conflicto bilateral se pasó a otra que sólo incluye 5.

El otro elemento disuasivo fue la cláusula de adaptación competitiva, que se basaba en los reclamos sectoriales de recuperar salvaguardias intrazona con Brasil; a pesar de haberse aprobado el mecanismo a principios de 2006 nunca se hizo su protocolización; la norma generó efectos positivos.

En términos macroeconómicos ambos países parecen confluir hacia una creciente armonía. La proyección de las tasas de crecimiento son positivas para ambos. A pesar de los desniveles de crecimiento, en los próximos años la tasa de crecimiento promedio de Argentina se ubicará alrededor de 6,5%, mientras que Brasil lo hará en 4%, por lo que todo indica que el intercambio comercial facilitará la consolidación de este escenario de entendimiento entre los gigantes de la región.

En relación a nuestra posición de país pequeño del bloque, y mas allá de las lamentables peripecias vecinales con Argentina que nos afectan en el corto plazo, la continuidad y el mejoramiento de la relación entre los dos grandes permite ser optimista en el mediano y largo plazo. Además de la necesaria domesticación y articulación de los intereses, abonan un escenario más estable y previsible para todos los actores de la región. *

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