La habilitación del BCU: pertinente, oportuna y valiente

Mañana sabremos hasta dónde irá la contracción monetaria que dispondría el Copom/BCU y tenderemos una idea aproximada acerca de lo que pudiera suceder con la inflación, las tasas de interés y el precio del dólar en el futuro próximo. De alguna forma ello ya esta indicado en el último parágrafo de la resolución del Comité de Coordinación Macroeconómica dada a conocer ayer. La señal que esta leyendo el mercado en estas horas es contundente. El gobierno ha priorizado la lucha contra la inflación. El presidente parecería haber asumido el liderazgo en la batalla por la estabilidad y la defensa de instituciones y personas sobre las que recaerá el peso político de dicho empeño. Ahora los equipos técnicos se disponen a implementar las medidas de política necesarias no sólo para ganar esa batalla sino para convencernos que el gobierno, entiende el riesgo de un rebrote inflacionario y está dispuesto a enfrentarlo cueste lo que le cueste.

La utilización del escenario bélico para intentar aproximar al lector a la gravedad del momento es pertinente. Pero no simplemente porque es necesario bajar la inflación al rango del programa preanunciado, y porque hay que hacerlo rápido. El problema es mayor.

La decisión que habilita al BCU a aplicar instrumentos que elevarán la tasa de interés y de hecho, contribuirá a un mayor descenso del precio del dólar tiene un costo importante; monetario, porque hacer política monetaria le cuesta plata a un BCU que ya está en rojo y porque, políticamente, a ningún gobierno le interesa deprimir el nivel de actividad contrayendo medios de pago y aumentando las tasas de interés. En el contencioso actual de la izquierda esto es más problemático aún: ahora todo los actores políticos son candidatos potenciales.

Y alguno pudiera tener la tentación de utilizar las molestias que causara la contracción monetaria para sumarlas a las iniciativas y proyectos que pululan en estos días. De allí que la decisión de ayer, manteniendo la meta inflacionaria y habilitando o instando al BCU a aplicar una política más contractiva desde un previo énfasis en el compromiso con el equilibro fiscal, en los umbrales preelectorales, sea tan correcta como valiente. *

J.J.

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