EL FANTASMA DE LA RECESION: DEL CENTRO AL SUR

La ruptura de la burbuja inmobiliaria, un pesado lastre para la economía global

En esa línea, el mítico ex presidente de la Reserva Federal norteamericana Alan Greenspan pronóstico una ampliación de los spread de tasas que diferencian el riesgo del centro y la periférica estimando un aumento de los interese mayor en el sur que en el norte. Paradójicamente, en la base de dichos cambios se ubica la dificultad que tiene la principal economía del mundo de retomar un crecimiento capaz de mantener la demanda global. A la vez, la permanencia de la crisis inmobiliaria en los EEUU sigue siendo la explicación del aumento del riesgo global indicado por el aumento de las tasas de interés de los últimos días. Al término de la semana pasada, el economista Matías Medinger, de la consultora Lehman Brothers, recordó que los economistas ya no están tan convencidos de que el enfriamiento del mercado inmobiliario estadounidense será rápido y sin grandes repercusiones. Ahora, señala el experto, cada vez más expertos llegan a la conclusión de que el bajón en el mercado de bienes raíces, que empezó hace dos años durará al menos hasta fines de este año, lo que supone un pesado lastre sobre la economía del norte.

 

Ancla para un despegue esperado

En ese sentido Medinger afirma que la mayoría de los economistas anticipan que la economía norteamericana recobrará un poco de ímpetu este año después de un primer trimestre débil. Las últimas cifras muestran que las manufacturas, la inversión de las empresas y el comercio se encaminan a contrarrestar el impacto del bajón inmobiliario. De todos modos, algunos esperan que Estados Unidos tenga un crecimiento tibio este año, debido a la debilidad de los bienes raíces. Esta debilidad coincide con la sospecha acerca de un brote inflacionario que la semana pasada golpeó los mercados de bonos y acciones. Un indicador de ello es que los rendimientos de los bonos del Tesoro o de EEUU a 10 años han pasado la barrera psicológica del 5% y alcanzado su máximo nivel en casi 11 meses. Ben Bernanke, presidente de la FED, reconoció la permanencia de la debilidad del mercado inmobiliario. Este mercado comenzó a desinflarse a mediados de 2005, después de una ola de compra que hizo que le precio promedio de una vivienda en EEUU creciera 60%, en el primer quinquenio de esta década. A fines de 2006, algunos economistas proyectaban que el sector empezaría a repuntar a mediados de 2007. Pero eso no ha ocurrido, en parte porque los inventarios de casas no vendidas han seguido creciendo y en parte porque las compañías hipotecarias se han vuelvo más estrictas a la hora de otorgar créditos

 

Sobrestimación de la demanda

Muchos están sorprendidos por lo mucho que el sector sobrestimó la demanda. Hace poco los economistas redujeron su pronóstico de expansión económica para el segundo semestre de 3% a 2,8%. Estiman que hay una posibilidad de 33% que EEUU caiga en recesión el año entrante. Si eso ocurre, el mercado inmobiliario sería la causa principal. La depreciación en los precios de las viviendas podría hacer que los consumidores cierren su billetera. El sector, asimismo, también podría perder muchos empleos. Moody’s, calcula que las industrias relacionadas a los bienes raíces crearon cerca de 1,3 millones de puestos de trabajo entre enero de 2003 y marzo de 2006. Desde entonces, observa, los empleados ligados al sector han bajado en casi 300.000. Los valores de las viviendas también influyen en el gasto de los consumidores. Durante el apogeo del sector inmobiliario en EEUU, en el tercer trimestre de 2005, los dueños de casa estaban sacándole a sus hogares cerca de US$ 709.000 millones anualizados a través del refinanciamiento de sus hipotecas. La cifra descendió a U$S178.000 millones durante el primer trimestre. *

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