ASEGURAN QUE EL COMBUSTIBLE YA SE FABRICA Y SE VENDE EN CUALQUIER LADO

Vendedores de nafta quieren que Ancap sea la que distribuya el biodiesel

El presidente de la Unión de Vendedores de Nafta, Héctor Parrella dijo ante la Comisión de Industria de la Cámara de representantes que los proyectos que en el momento actual están presentados para legislar sobre biocombustibles no hay un control efectivo del tema del medio ambiente.

Parrella dijo que las autoridades de la Dinama (Dirección de Medio Ambiente) «no tienen la más mínima idea de lo que estamos hablando. Las fábricas o las pseudofábricas que hay en el momento actual tiran esos desechos en cualquier lado y no hay absolutamente ningún tipo de control del medio ambiente. En el mundo vamos hacia el control del medio ambiente y creemos que estas cosas tienen que estar insertas en la ley, es decir, que se tiene que controlar absolutamente cuál es el destino final de los desechos originados en el proceso de producción de biocombustibles».

El dirigente de la gremial empresarial defendió el sistema de distribución de combustibles que actualmente existe en el país, el cual es monopolio de Ancap y está regulado.

Según las iniciativas que se manejan a nivel parlamentario el sistema de distribución de biocombustible estaría librado al juego de la oferta y la demanda. «A nosotros nos parece que no debe ser así, que esto tiene que ser controlado por Ancap, porque sabemos lo que ha pasado en otros países y esto finalmente termina convirtiéndose en una fábrica de cadáveres de lugares que expenden combustible, donde al final todo se pauperiza» dijo Parrella.

Para los vendedores de nafta, Ancap es la que tiene que adquirir todo el biocombustible que se produzca, que haga la mezcla y la entregue a las estaciones de servicio, «ya que este es el sistema de distribución por excelencia que está instalado en el país desde hace cincuenta años».

En el proyecto de ley también se menciona que fábricas pueden elaborar cuatro mil litros de biocombustible por día para venderle a «flotas cautivas».

Uno de los problemas centrales en el proyecto de ley es que los artículos 6º y 7º definen claramente la responsabilidad de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland de hacer la mezcla con la característica de que ese biodiesel y ese etanol sean producidos a partir de materia prima nacional. Pero el artículo 14, libera a fabricantes de biodiesel a comercializar cuatro mil litros por día, para las denominadas «flotas cautivas» o sea proveer de combustible a una determina flota, por ejemplo de ómnibus.

Se entiende que será entonces dicha flota la que hará la mezcla y no Ancap.

Con respecto a estos fabricantes para «flotas cautivas» si bien existen porcentajes recomendados para la mezcla (se puede llegar hasta un 20%), los propietarios de la flota cautiva pueden subir esos porcentajes de manera importante.

Según datos proporcionados por la Unión de Vendedores de Nafta, en Uruguay se venden 95 millones de litros de combustibles por mes de los cuales 60 millones son diesel. Con una mezcla del 2% de biodiesel, las cantidades serán pequeñas en la mezcla, pero al llegar al 20% que es la media mundial, la producción de biocombustible debería de ser 20 mil litros por día.

Como ese biodiesel puede ser comercializado por fuera de la estaciones de servicio, la Unión de Vendedores de Nafta considera que las caídas en las ventas de combustibles por su parte serían importantes. De ahí que sostengan que la distribución y mezcla la debe realizar Ancap.

 

Monopolio para biocombustibles

La Unión de Vendedores de Nafta sostuvo ante los legisladores que desean un monopolio de Ancap en el tema de los biocombustibles.

«El día que caiga el monopolio habrá quien venda biocombustible. Evidentemente, habrá alguna compañía que lo comercialice, pero yo en este país no quiero ver mangueras que salgan de las ventanas de las casas para vender biocombustible. Esto lo he visto en otros países», sostuvo Parrella. Por su parte el secretario de la gremial, Daniel Añón indicó en la Comisión que «si el biodiesel se va a fabricar en cualquier lado ­como lamentablemente ya se está fabricando y vendiendo, sin que existan controles­ no tendrá los controles que tenemos las estaciones de servicio».

A estas las controla el LATU y dos divisiones de Ancap (Medio Ambiente, Seguridad Industrial y Gestión de Calidad, y Comercialización, Combustibles y Lubricantes).

Estos hacen una inspección general respecto a la comercialización, calidad y cantidad del combustible y seguridad. «Las estaciones de servicio del Uruguay están en un primer mundo en esta materia», dijo Añón.

Parrella acotó que «hay fábricas que largaron abajo de las cintas, que van a ser controladas después, que les van a dar un plazo para que se adecuen, o no se lo van a dar; el Poder Ejecutivo decidirá o no decidirá».

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