Astori utilizó el cumpleaños del BCU para replantear la discusión del proyecto de Ley Orgánica sin rehuir la polémica
Con su colega José Mujica y la senadora Lucía Topolanski sentados frente a sí, Astori decidió que era oportuno explicar la esencia del proyecto que cansinamente discute la Comisión de Hacienda del Senado. La oportunidad, además del intento de volver a colocar el tema en la discusión pública tenía que ver con la presencia de Mujica quien no tiene porqué conocer las sutilezas del diálogo que luego de doce años vuelve a enfrentarlo al hoy ministro y entonces senador, con el senador Couriel en el tema Banco Central. «Si hay algo que me molesta espetó el ministro en relación a la incipiente discusión del proyecto de Ley que modifica la carta orgánica del BCU es que se sostenga que el proyecto aspira a la autonomía del Banco».
«Eso ya está resuelto por la Constitución y la Ley», advirtió. El BCU es un Ente Autónomo y lo que vamos a hacer nosotros por lo contrario, es subordinarlo formalmente al Ministerio de Economía. El ministro aludía de esta manera, esencialmente a lo que dispone el artículo 2 del nuevo proyecto mediante el cual se crea un «Comité de Coordinación Macroeconómico» que enlaza formalmente al Directorio del Banco a través de la integración de tres de los cinco directores del Banco con tres representantes del MEF, incluyendo al ministro. Ese Comité ya está funcionando de hecho desde el año pasado. Sus objetivos consisten en colectivizar la información de ambas instituciones y, esencialmente, «el establecimiento de la meta de estabilidad de precios (…) y el régimen cambiario general». De inmediato se dispone: «En caso de no existir acuerdo entre los representantes del Banco y el Ministerio, se estará a lo que resuelva el Poder Ejecutivo».
Si el BCU entendiera que la decisión finalmente adoptada afecta sus responsabilidades esencialmente, podrá informar al Senado. Por último se dispone la publicación de un Acta pública de cada reunión con explicitación de eventuales diferencias.
La defensa del ahorrista, la confianza y la autonomía
De hecho, el proyecto consagra la jerarquía del Poder Ejecutivo sobre las decisiones de política monetaria y cambiaria, las funciones del Cocom. En realidad el proyecto parece otorgar o crear en este caso, mayor autonomía tan sólo a la Corporación de Protección del Ahorro Bancario (Copab), un organismo nuevo, independiente del Banco Central con un Directorio nombrado por el Poder Ejecutivo pero que funcionará como una persona jurídica de derecho público no estatal; en los hechos otro Ente con suficiente autonomía para cumplir sus funciones técnicas sin dependencias excesivas del Poder Ejecutivo ni del propio Banco Central.
En realidad, la innovación en materia de mayor autonomía está restringida a la Copab porque, incluso, la estatura con importante autonomía de vuelo adquirida por la Superintendencia de Instituciones Financieras luego de la crisis de 2002 y la relativa independencia generada por modificaciones introducidas por la Ley de diciembre de dicho año, aparece limitada en el proyecto por una nueva potestad del Directorio del BCU, de quien continuará dependiendo jerárquicamente la SIIF. Según el artículo 36 del proyecto en discusión, el Directorio puede «abocar» (asumir competencia) en el dictado de normas de regulación, etcétera o a los planes de adecuación de las instituciones financieras. *
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