Lula promueve el etanol en Chile
El desarrollo de biocombustibles toma cada vez más fuerza en América Latina bajo el liderazgo de Brasil, número uno en el sector con más de treinta años de experiencia en la producción de etanol, aunque expertos consideran que falta tiempo para que este combustible se convierta en una alternativa real.
Enfrentados a los fluctuantes precios internacionales del petróleo y a las cada vez más escasas reservas mundiales de combustibles fósiles, los países de América Latina tienen la posibilidad de desarrollar carburantes de origen biológico, aunque esta posibilidad todavía requiere tiempo para ser una alternativa real.
Con la idea de fomentar esta actividad llegó a Chile el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien promoverá la producción de biocombustibles tanto en su visita de Estado al país como en su participación en el Foro Económico Mundial que termina en Santiago.
Sin embargo participantes en el Foro reconocen que aún queda camino por recorrer antes de que los biocombustibles se transformen en una fuente de ingresos y de desarrollo económico para América Latina.
«Para que los biocombustibles realmente tengan impacto, tienen que dejar de ser productos aislados y convertirse en un commodity», planteó el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Luis Alberto Moreno.
«Esta es una gran oportunidad para Latinoamérica», reflexionó.
Indicó que además de la disponibilidad de insumos o de la dedicación de vastos terrenos agrícolas para producirlos, es importante determinar indicadores para las mezclas de combustibles fósiles y orgánicos, así como la adaptación de la tecnología para operar con porcentajes cada vez mayores de biocombustibles.
«Cómo ir haciendo esas mezclas, qué debe pasar con los motores flexibles que tiene que producir la industria automotriz, o el acceso por la vía de las estaciones de servicio», son ejemplos que da el titular del BID sobre los avances que se tienen que hacer.
Para el primer director adjunto del Fondo Monetario Internacional, John Lipsky, el precio de la energía seguirá siendo alto y, por ahora, los biocombustibles aún no representan una alternativa real.
«Hay un ambiente de estar dispuesto a buscar fuentes alternativas de energía y seguramente veremos un menú más variado de fuentes energéticas en las próximas décadas de lo que vimos en las últimas», comentó.
Sin embargo, aseguró: «El petróleo seguirá siendo importante por un buen tiempo aún».
El tema de los biocombustibles ha sido objeto de un fuerte debate en América Latina.
En su primera cumbre energética, que se realizó la semana pasada en Venezuela, los países sudamericanos hicieron un reconocimiento al potencial de los biocombustibles para diversificar su matriz energética.
Sin embargo en su declaración final hicieron un llamado a compatibilizar la producción de las fuentes de energía con la producción agrícola.
De esa manera se recogió una preocupación del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien considera escandaloso utilizar los cultivos para la energía en lugar de dedicarlos a la alimentación. *
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