
Los precios al consumo crecieron 0,6% en marzo en comparación con febrero, sostenidos por una fuerte suba de los alimentos (+0,3%) y de la gasolina (+10,6%). Se trata de la suba más importante en un año, pero los economistas prefieren concentrarse en el índice base, que excluye factores volátiles como alimentación y energía. Dicho índice sólo avanzó 0,1%, el alza más débil desde diciembre pasado.
“Las noticias sobre la inflación son tranquilizadoras”, dijo Steven Wieting, economista del grupo Citi, a la agencia AFP . En un año, el alza de precios se situó en 2,8% para el índice general, pero el índice de base quedó en 2,5% tras alcanzar 2,7% en febrero. La Reserva Federal (Fed), que prefiere una tasa a-nual inferior al 2% (excluyendo alimentación y energía), reiteró estas últimas semanas que la inflación era su inquietud “predominante” y no descartó un posible aumento de las tasas de interés, actualmente en 5,25%, si la tendencia no se modera. “El débil nivel de marzo deja pensar que la inflación a corto plazo va a bajar, como lo desea ardientemente la Fed”, explicó Kenneth Beauchemin, economista de Global Insight. Los mercados temen una suba de las tasas de interés, lo que consideran una maniobra peligrosa en momentos en que el crecimiento permanece inestable por la crisis en el sector inmobiliario. Pero cabe recordar que los últimos informes al respecto son alentadores. El inicio de la construcción de viviendas avanzó 0,8% en marzo con relación a febrero, al igual que los permisos para construir. En lo que respecta al consumo, que es crucial para el crecimiento, el gobierno había anunciado el lunes una aumento de 0,7% en las ventas al por menor en marzo. Eso no quiere decir que todos los peligros se hayan alejado. El sector inmobiliario todavía tiene potencial para hacer daño, mientras subsistan los problemas del sector de préstamos inmobiliarios a riesgo (“subprime”). El índice de confianza de los promotores inmobiliarios retrocedió en abril y el mal tiempo registrado desde principios del mes podría retrasar la recuperación del sector. Otro peligro que muchos analistas no vieron venir podría aparecer en el sector de empresas, que se muestra reticente a invertir y podría comprometer así la producción.
La Fed expresó recientemente sus inquietudes frente a la inversión “asombrosamente débil” de las empresas. La baja de 0,2% de la producción industrial en marzo, anunciada este martes por la institución, ilustraría este peligro. En lo que respecta a la inflación, los analistas subrayan que la buena performance de marzo podría no repetirse. La débil progresión del índice de base en marzo se explica sobre todo por la caída en los precios de la vestimenta (-1%) y la estabilidad de los precios en el sector de entretenimiento. Pero el alza en los precios del petróleo implica el riesgo de inflación en otros sectores de la economía, afectando el índice general. “Necesitaremos otra buena cifra el mes próximo para comenzar a creer” en una mejoría durable, subrayó Robert Brusca de FAO Economics, para quien “la espiral de los precios de la energía implica un riesgo para la inflación de base”.
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