
La observación que se desprende del resultado de la consulta regular al mercado fue recibida con satisfacción por los técnicos y autoridades del BCU dada la tensión que se ha generado con los efectos de la fuerte contracción monetaria que ha comenzado a aplicar el regulador. De no haber habido una respuesta en línea del sector privado ello hubiera supuesto una expresiva señal de desconfianza con diversas implicancias en la actividad económica.
El resultado de la encuesta difundida ayer por el BCU indica que la mayoría de las consultoras esperan una inflación del 0,6% para el corriente mes y de 6,5% para el total del año mientras que para los doce meses próximos la inflación anualizada que esperan las consultoras comenzaría a ubicarse en el límite superior del rango programa a diferencia de lo que ha venido sucediendo en los últimos tres meses con la inflación pasada.
La respuesta del mercado a los datos que se venían acumulando en materia inflacionaria era esperada con más interrogantes que en los períodos previos. El rebrote inflacionario venía colocando la inflación anual fuera del rango programa y ello, además que un registro de lo que está sucediendo con los precios relativos de la economía, suponía el eventual principio de un estadio de desconfianza en la capacidad técnica y/o institucional de aplicar los instrumentos disponibles para impedir la continuidad de dicho rebrote. Si bien los componentes más volátiles de la inflación explicaban parte importante del rebrote, otros como el aumento de los márgenes operativos o mayores incrementos salariales que los programados afirmaban la existencia de dicho riesgo. Los datos de inflación de abril y mayo así como las expectativas de estos meses son variables de mucho impacto en la definición de las negociaciones salariales en curso y la definición de un eventual agregado de aumento no previsto para el funcionariado público en el segundo semestre del año. *
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