VIAJE A CHILE CON LA AGENDA PRESENTE, AGUARDANDO A BRASIL Y CON ATENCION AL BLOQUEO

El gobierno define su política en un juego de viajes y señales de impacto

Los viajes siempre establecen señales potentes que los actores políticos utilizan con mayor o menor conocimiento de sus implicancias reales. Hace rato que la izquierda sabe cómo funciona esto y, ahora desde el gobierno continúa anticipando su política con señales como las que el presidente Vázquez intentará imponer entre hoy y mañana. Los objetivos prácticos del viaje se reducen a esta señalización, convenientemente preparada desde el entorno de la ejecución presidencial.

Lo demás, incluyendo el avance hacia un convenio tributario es poca cosa y así lo corrobora la propia integración de la delegación oficial que atenderá la comitiva uruguaya en Santiago. Empero, en el contexto y el programa de la economía nacional, esa señal es fenomenalmente potente. El mérito del programa de hoy y mañana es haber logrado colocar el diálogo chileno uruguayo en el centro de la atención nacional con señales que la región no podrá soslayar.

El juego es de representaciones con efectos semióticos interesantes en el estudio de la comunicación de políticas públicas. Los mercados conocen este lenguaje y saben valorar lo que implica el esfuerzo de la Presidencia de la República para armar una operación de este tipo careciendo de objetivos concretos en materia de comercio y tratados de importancia. El viaje se concreta, además, dos semanas antes de que se inicie en Santiago el Foro Económico Mundial, un evento de convocatoria y atención global.

 

Armando las rutas

Los dos gobiernos tienen sumo interés en producir una señal de aproximación de este tipo en un momento decisivo para la dirección o tendencia sobre la cual trabajarán los operadores públicos y privados de Latinoamérica en los próximos años. Esa es la esencia de la señal. Desde un vértice de interés «económico» ello mejora la previsibilidad que el gobierno se ha venido ocupando de proveer en los últimos tiempos.

Es difícil trasladar en una columna de este tipo, la apetencia que tienen los sectores más informados del mercado y sus operadores más audaces respecto a este tipo de señales. El interés por Chile desborda cualquier tipo de objetivo comercial puntual -si es que hay alguno. En cambio el país trasandino se ha transformado en un calificador decisivo para avalar en el norte lo que un país con ambición soberana quiere hacer en el sur. Uruguay no tiene mucho tiempo para modernizar sus estructuras y mejorar la compresión ciudadana de los códigos modernos en aventuras de dudoso efecto práctico.

La presidencia uruguaya y sus asesores no desconocen que el bloqueo regional no es soportable por mucho tiempo. El Presidente sabe, además, que los peores efectos de ese bloqueo van bastante más allá de la afectación que se puede registrar en la cuenta de servicios. En la medida que pasan los días y no se observan modificaciones del bloqueo ni en los puentes ni en la institucionalidad del Mercosur las fortalezas del pequeño país se resienten.

Después de haber sorprendido al mundo con la calidad de su salida de la crisis y la fuerza de su invitación a los inversores más requeridos, Uruguay comienza a ser observado como un enclave demasiado frágil para radicar inversión de riesgo, sea extranjera o nacional.

Y de la progresión de esa inversión calificada depende no sólo la sustentabilidad del crecimiento y la inclusión, sino el propio mantenimiento de la estabilidad básica.

En tanto Uruguay va a Chile a enseñarse con un país cuyos estándares califican excepcionalmente en el mundo de la inversión de riesgo; pretende subrayar su intención de fortalecer esa credibilidad ganada, la única fortaleza que puede exponer un país como Uruguay. Vale subrayarlo: sin indicar que Uruguay avanza en el camino chileno, este país va a ir perdiendo rápidamente esas fortalezas. De hecho, en las proyecciones oficiales para 2008 hay un rojo en la cuenta de inversión que contraría el excepcional crecimiento de la inversión observada en los cuatro años previos. Eso es el cese de Botnia y algo más por cierto.

 

Eligiendo el eje de la confrontación

Afortunadamente la presidencia entiende que la cultura y la correlación dominante en la actualidad uruguaya admite ese juego de señales fuertes. El Presidente se mueve en un andarivel muy estrecho.

No desconoce el costo interno de este sistema de señales, ni los de las políticas que estas señales adelantan y determinan. Importa apreciar, sin embargo, que Vázquez tampoco tiene márgenes ni tiempo para afrontar las consecuencias de ese desencaje externo que ha debido mantener el país por razones variadas.

Es probable en tanto que la dinámica que impone este juego de señales exponga al Presidente a confrontaciones internas inéditas. Es claro también que los ruidos que originan este tipo de señalizaciones en la interna suponen costos despreciables frente a los que supone para este país la subsistencia de riesgos demasiado serios vinculados a sus fragilidades estructurales y geopolíticas. *

 

Claves

* Chile legitima afuera

* El bloqueo lima las fortalezas ganadas.

* Desde la frontera es posible precisar la agenda interna y explicarla afuera.

* Las señales importan tanto o más que los acuerdos.

* La Presidencia opta entre dos riesgos y decide bien.

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