A partir de la semana próxima será un poco más difícil y caro el acceso al financiamiento de familias y empresas
A partir de 2004 se venía formalizando en la plaza local una creciente tendencia al incremento de los créditos nominados en moneda nacional, lo que además de estar asociado a escenarios de mayor confianza informaban sobre la credibilidad lograda por las metas en materia de inflación particularmente. Al término del año pasado la dinamización del mercado del crédito coincidió con una fuerte reducción de la participación del crédito nominado en moneda extranjera. La relación de las colocaciones bancarias nominadas en moneda extranjera en relación al PIB pasó del 45% del producto en 2003, al menos del 18% al término del año pasado. El Banco de la República ha actuado como el promotor principal de la desdolarización del crédito bancario expandiendo sus colocaciones en el sector privado -principalmente crédito a las familias- en proporciones sustancialmente mayores a las del resto del sistema financiero.
Desdolarización de las transacciones
Hasta principios de 2007 no se advertían cambios relevantes en el costo del crédito al sector privado en la modalidad de interés principal: las colocaciones del sistema financiero en moneda nacional tienen un costo de oportunidad que está dado por las tasas de Letras de Regulación Monetaria que el Banco Central licita cotidianamente. Este piso había venido siendo negativo en términos reales hasta hace pocos días. El Banco Central había podido ir extendiendo los plazos de colocación de Letras sin que las tasas promedio se elevaran. El resto del mercado no tenía presiones derivadas del aumento de ese precio de oportunidad. Ahora, ese precio de referencia básico que tiene el sistema financiero privado para colocar pesos en el mercado se ha elevado. En perspectiva, las tasas ya no son negativas y los plazos de la colocación de deuda pública en moneda nacional han comenzado a estrecharse.
El BCU buscará mantener su capacidad reguladora sin afectar la recomposición del crédito
En el mercado habían comenzado a advertirse la introducción de modalidades de crédito en competencia que tendían a disminuir el costo de las tasas de interés. La posibilidad de utilizar indexadores como la UI o la UR en un marco de estabilidad, había abierto un amplio espectro de posibilidades para que el sistema financiero avanzara en sus colocaciones al sistema privado en plazos más extensos y en moneda nacional.
La estabilidad y perspectiva cambiaria habían igualado prácticamente las tasas activas en dólares y pesos Desde diciembre las tasas activas en dólares habían comenzado a elevarse frente a la perspectiva de continuidad en la desvalorización del dólar norteamericano, mientras que con menor dinamismo, también habían comenzado a elevarse las tasas en moneda nacional indexada como consecuencia de la mayor demanda, basada esta a la vez en la facilidad de acceso y la confianza en que la inflación -componente básico del costo futuro del crédito- disminuiría. Incluso habían comenzado difundirse en el mercado modalidades de crédito de singular importancia.
Las del crédito de financiamiento de vivienda, por ejemplo, mercado que luego del boom de los noventa, había comenzado a desarrollarse muy cautelosamente en este país.
Ahora la inflación pasada se ha elevado alegremente en más de un punto porcentual del límite del rango previsto en el programa oficial y esa perspectiva impacta en los flujos de caja de los proyectos empresariales y familiares elaborados para repagar la deuda adquirida. A partir de los próximos días el sistema financiero público y privado se abocará a la corrección de sus tasas de interés, perspectiva que también incluirá el ajuste de las estrategias de concesión de créditos.
El Banco Central va a intentar revertir esas incertidumbres que tienden a complicar y encarecer el costo. El regulador intentará alterar las expectativas de mayor inflación que convergerán en el aumento de los costos financieros y el acceso de familias y empresas al crédito. *
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