Gobierno italiano quiere evitar que Telecom pase a manos de los norteamericanos

El gobierno italiano busca desesperadamente la manera de salvar Telecom Italia del apetito del estadounidense ATT y del mexicano América Móvil, pero haga lo que haga, corre el riesgo de ser acusado de proteccionista o de sacrificar un orgullo de la industria nacional.

Silencioso hasta el momento, el jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, ha esquivado la polémica. «¿Cómo haría yo para comentar ofertas que no me han hecho?», se limitó a responder a la prensa.

El lunes, su portavoz consideró que las decisiones de los consejos de administración eran «sagradas» y debían ser «respetadas», pero gran parte de la mayoría de centroizquierda en el poder presiona a Prodi para que intervenga e impida que el operador de telefonía fija pase a manos extranjeras.

El jefe del gobierno fue tomado por sorpresa el domingo, cuando el gigante estadounidense ATT y el mexicano América Móvil, del magnate Carlos Slim, anunciaron que propusieron a Pirelli, primer accionista de Telecom Italia, comprar dos tercios de Olimpia, el holding que controla el 18% del operador de telefonía.

«Duro momento de la verdad» para Italia, sentenció el diario La Stampa en un editorial.

El periódico subrayó que el país perdería su última joya de las telecomunicaciones tras haber abandonado toda ambición en el sector de la electrónica, la informática, la química o la farmacéutica, a lo cual se suma la candidatura de la aerolínea rusa Aeroflot para comprar Alitalia.

Toda intervención directa del gobierno en los negocios de Telecom Italia, operador privatizado hace 10 años, sería probablemente mal recibida en el extranjero en momentos en que Roma se congratula del éxito del ataque lanzado por el grupo eléctrico Enel, propiedad del Estado en un 31%, sobre el español Endesa.

Prodi podría intentar favorecer una contraoferta italiana, pero ningún industrial parece estar en medida de proponer más que ATT y América Móvil.

Los bancos italianos, tradicionalmente llamados al rescate, parecen incapaces de organizarse pese a que estudian el caso desde hace varias semanas.

Una intervención directa del gobierno también sería mal recibida por el presidente de Pirelli, Marco Tronchetti Provera, que renunció en setiembre de 2006 a la presidencia de Telecom Italia tras un conflicto con Prodi. Tronchetti, que negociaba entonces una alianza con el australiano Rupert Murdoch, acusó al consejero económico del jefe de gobierno de haber elaborado un proyecto que preveía la compra de Telecom Italia por parte de la Caja de Depósitos italiana.

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