Agricultores argentinos debaten sobre los pro y los contra de cultivar para crear combustible

Un ardoroso debate quedó abierto en Argentina entre los productores agropecuarios que defienden a rajatabla entrar en la carrera de los biocombustibles y los que temen que empeore la calidad de sus productos, comprobó la agencia AFP en Expoagro 2007, la más grande feria de Sudamérica.

Hombres del campo y expertos del sector agropecuario discutieron en la muestra ventajas y riesgos de producir biocombustibles, tras el marco legal que obtuvo la actividad en el país, y luego del reciente acuerdo entre Estados Unidos y Brasil para expandir el consumo de etanol en el mundo.

«Argentina está entrando tarde a este mercado respecto a otros lugares del mundo, como Estados Unidos y Brasil, pero cuenta con la ventaja competitiva de ser el segundo exportador mundial de maíz», dijo Fernando Vilella, director del Programa de Agronegocios y Alimentos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a la AFP.

La producción de maíz, grano que como el sorgo o la soja se utiliza para la fabricación de etanol, se estima que alcanzará este año entre 22 y 25 millones de toneladas en el país, como parte de una cosecha total récord que se calcula en 90 millones de toneladas.

La ley que regula la promoción y el uso de biocombustibles reglamentada en febrero pasado impulsó este incipiente negocio al establecer el uso obligatorio en 2010 de un porcentaje mínimo de 5% de biodiesel (producido a partir de aceites vegetales y grasas animales) en el gasoil y de 5% de etanol en la nafta.

La demanda de maíz para el etanol, una alternativa a los combustibles fósiles como el petróleo y el gas, elevó el precio del grano más de 200% en los últimos dos años en el mercado internacional, señaló Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas.

La suba del precio del maíz preocupa a productores vacunos, avícolas y porcinos que usan el grano para la alimentación animal y temen una baja de rentabilidad con el arribo de una industria que compite por la misma materia prima.

«A inicios de 2006 el 32% del costo de producción de un cerdo correspondía al maíz, hoy ese porcentaje subió a 45% y nadie sabe dónde va a terminar», afirmó Daniel Fenoglio, vicepresidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos ante una platea de productores, en una gigantesca carpa.

El dirigente criticó el uso de subproductos del maíz ­lo que sobra luego de utilizar el grano para la fabricación de etanol­ para alimentación de los animales, al evaluar que esa práctica «reduce el rendimiento de la faena, lo que impacta en la rentabilidad» en el caso de los porcinos.

«Hoy tenemos más interrogantes que certezas», dijo Fenoglio en el marco de la mayor feria agropecuaria de Sudamérica, realizada entre el 14 y el 17 de marzo a pocos kilómetros de la ciudad de Junín, localizada 360 km al noroeste de Buenos Aires, en la próspera Pampa Húmeda Argentina.

Marcelo Schang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina (UCA), instó a pensar en los interrogantes que abre para el sector la producción intensiva de etanol.

«En aves y cerdos buscamos cada vez más calidad, lo que se contradice con alimentar a los animales con subproductos», afirmó.

Un trabajo de la Federación Agraria Argentina, que reúne a medianos y pequeños productores, estimó que pueden extraerse 500 litros de biodiesel y 1.200 kilos de harina para alimentación animal por hectárea plantada de canola, una oleaginosa conocida también como colza. *

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