EL IPC SE UBICO EN FEBRERO POR ENCIMA DE LO PLANIFICADO POR EL BCU

Inflación comienza a preocupar; segundo mes fuera de la banda programada

Durante todo 2006 la inflación se había mantenido pegada al techo de la banda del programa oficial hasta que en el tercer trimestre del año dicho crecimiento se enlenteció para volver a retomar en los últimos cinco meses una sostenida tendencia al alza. Si bien el aumento del riesgo inflacionario está asociado a la volatilidad de los precios de los bienes transables, comienza a observarse una sostenida tendencia al alza de los precios de los servicios. En febrero más de la mitad de la inflación se explica por el aumento de los precios de los alimentos y bebidas en particular las verduras y legumbres que aumentaron un 13% en el mes y el sostenido incremento del precio de la carne. En febrero se destaca también la incidencia de todos los costos vinculados a la vivienda incluyendo los nuevos alquileres, gastos comunes e impuestos. El ajuste estacional de las tarifas y útiles de enseñanza fue del 3,5% en febrero.

En una perspectiva anual, el incremento de los bienes de origen agropecuario tocan el 10%, la vivienda un 9,2% y la salud, un 8.3%.

Por el contrario los precios de la vestimenta y el calzado descendieron en febrero y son, en general, los mismos precios de febrero del año pasado.

 

Las precauciones del regulador

En los últimos meses el gobierno viene observando con preocupación el aumento de las presiones inflacionarias inducidas por el notable incremento de los precios de los bienes transables en todos los rubros que impactan sobre la canasta del consumo.

El incremento de los commodities de exportación incide en la formación de los precios de la alimentación a lo cual se le agrega el efecto de los cierres comerciales que impiden compensar con importaciones provenientes de la región los picos de caída de la oferta de legumbres y frutas cuyos precios están teniendo oscilaciones de mucho impacto mensual.

Hasta ahora la caída, considerada temporal, del precio del crudo ha contribuido a distender esa tensión inflacionaria.

El incremento salarial no es la principal preocupación pero contribuye confirmando la preocupación del Copom respecto al ingreso a un período en el cual la capacidad ociosa industrial estaba llegando a su término.

La política monetaria tiende ahora a ajustarse estrictamente al crecimiento real de la demanda de pesos, elevada, y la estimación inflacionaria.

Pese a lo cual, al BCU se le va haciendo más difícil que el mercado lo acompañe en sus expectativas de metas de inflación menores al 6,5% para los próximos doce meses. *

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