DATOS PARA LA ESTRATEGIA URUGUAYA

EEUU se debate entre el cierre y la apertura comercial ante la expectativa del mundo

La semana pasada, en una conferencia brindada en Nueva York, la directora de la oficina especializada del Ejecutivo para el comercio, Susan Schwab, explicaba con cierto dramatismo cuál era la índole del desafío que tienen los estadounidenses respecto a la instancia de renovación del TPA. Sostenía que, en realidad, ese contrato establecido desde 1974 entre el Congreso y el Ejecutivo estadounidense en la dirección y fiscalización de la política comercial del país es consustancial con la estrategia de desarrollo estadounidense en la modernidad.

La necesidad de elevar el TPA a ese rango de contrato principal, que está intentando realizar el Ejecutivo a través de su oficina especializada en comercio exterior, es la expresión más nítida del dramatismo con el cual el gobierno estadounidense encara el riesgo de una fractura de la actual estrategia de apertura.

Lejos de la discusión académica sobre los efectos de la apertura sobre la competitividad norteamericana de largo plazo, los argumentos de la representante comercial intentan ser más efectistas y relacionan los indicadores de crecimiento industrial, empleo y mejora del ingreso de los hogares con el período más activo de la política comercial habilitada por el TPA, especialmente desde mediados de los noventa a la actualidad. En los últimos once años que datan desde que los TLC comenzaran a tener efectos, el promedio de la desocupación fue del 5.1%. En los once años previos ese índice había sido del 7.1%. En ese período «activo» de la actual política comercial con acuerdos TLC firmados con diez países, la producción industrial aumentó 78% (49% en el caso de la manufacturera). El crecimiento de las exportaciones en el último trimestre de 2006 explica la mitad del crecimiento global. En un argumento aún más efectista, Shwab recordó que los empleos de la industria exportadora tienen salarios de entre un 13% y un 18% más elevados que el salario medio estadounidense.

Sin embargo, la amplificación de los efectos de la apertura comercial sobre la sociedad norteamericana realizadas por las grandes empresas con posiciones cercanas al monopolio, sus cámaras y sindicatos, es extremadamente más efectista y va a ser utilizada o ponderada en las decisiones que tomen los congresistas en las próximas semanas. El gradualismo del nuevo relacionamiento de Europa y EEUU con la emergencia asiática no se compadece con el calendario electoral estadounidense. *

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