EN EL UMBRAL DEL INVESTMENT GRADE

Brasil sigue sin crecer y comienza a especularse con una devaluación mayor

Ayer se conocieron los datos de la producción industrial brasileña al término de 2006 con un incremento del 2,8% en el período. La información del Instituto Brasileño de Geografía y Economía confirmó los temores por la ausencia de respuestas a los estímulos y señales que en los últimos meses ha intentado verter el Ejecutivo respecto al crecimiento. En 2005 el crecimiento de la economía industrial había superado el 3% y el nuevo dato, si bien esperado, reactivó la especulación sobre modificaciones agregadas a la PAC o política de aceleración del crecimiento, cuyos requerimientos legales negocia en este momento el presidente Lula con los líderes del Congreso.

En San Pablo la discusión se concentra nuevamente sobre el tipo de cambio, como factor de desestímulo de la inversión en las cadenas agroexportadoras.

Ayer también se conoció la encuesta de opinión especializada que realiza el Banco Central de Brasil, confirmando que el sector privado sigue trabajando con una perspectiva de crecimiento muy acotada en un marco de equilibrio fiscal y monetario.

Las respuestas más frecuentes del sector privado a la inquisitoria del BCB sobre la evolución de la producción industrial se mantiene en el 4% para 2007, algo más de un punto sobre el registro de 2006, oficializado en la jornada de ayer.

Pese a que las respuestas más frecuentes reconocen que la economía podría crecer al 3,5% en el curso del año actual ­0,7% más que en 2006­, estas proyecciones del sector privado se realizan con una idea de descenso de las tasas de interés más intensas de las que el BCB estaría dispuesto a convalidar.

La evolución del riesgo soberano se mantiene en mejores niveles que los que ostenta Uruguay, en términos de capacidad de repago de la deuda externa.

Incluso, es posible que alguna calificadora de riesgo entienda pertinente elevar la nota que tiene Brasil en la actualidad, colocando al país vecino prácticamente en el umbral de ostentar, por primera vez, una calificación de investment grade. Pese a ello, el desenlace de la situación brasileña preocupa por las posibilidades de que Brasil apele nuevamente a modificaciones importantes en su política cambiaria dado que, entre otras cosas, el mercado confía en la capacidad que ha demostrado el Banco Central de Brasil de contener con instrumentos monetarios cualquier rebrote inflacionario. La opción no aparece aún factible en la discusión sobre alternativas para acelerar el crecimiento. Empero es posible que si el presidente Lula no logra una coalición fuerte capaz de avalar un significativo avance en las políticas de promoción del crecimiento el dilema cambiario vuelva a aparecer, ahora en formatos de menor riesgo para el vecino que aquellos que rodearon la devaluación de 1999. Desde el ajuste inflacionario desatado por la devaluación uruguaya de julio de 2002, la competitividad cambiaria uruguaya en el comercio exterior con Brasil ha aumentado un 50%. *

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