Lamy propondría mañana una agenda para reanudar la ronda de Doha
La cumbre económica volvió a constituirse en una referencia inevitable para los países latinoamericanos en la presentación al mundo de la inversión y las oportunidades que ofrecen los diferentes países de la región. Hubo novedades de trascendencia en los discursos y en las propias presentaciones realizadas, pero lo más importante parece ser el compromiso logrado por el director general de la OMC, de los principales referentes europeos y norteamericanos, conjuntamente con los países en desarrollo de mayor incidencia para retomar la negociación cuyo bloqueo había comprometido toda la estructura multilateral de reglas, instituciones y disciplinas. El Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en Davos volvió a constituirse en el lugar de excepción para que los países en desarrollo busquen aumentar los flujos de inversión directa. Y este encuentro no fue la excepción.
Durante cinco días se sucedieron las reuniones y gestiones entre los líderes de las mayores empresas del mundo y las autoridades nacionales entre las cuales se anotó una fuerte presencia latinoamericana.
En esta línea tanto el presidente de Brasil como su colega mexicano tuvieron varias reuniones con representantes empresariales demandando aumento de la inversión en América Latina. Felipe Calderón proclamó «México, si no es la tierra prometida, sí es la tierra del futuro», haciendo referencia a las oportunidades que tienen las multinacionales para invertir en la tierra azteca.
Tanto Lula como Calderón destacaron la seguridad jurídica de sus países y se posicionaron claramente distantes de las posiciones de Argentina, Bolivia y Venezuela.
Marca verde
El canciller Celso Amorim, por su parte, dijo que América Latina necesita posicionarse con una «marca». De la misma forma que lo hace China con su mano de obra barata, o India que ofrece su sector tecnológico, Latinoamérica tiene que ofrecerse como la región de todas las tecnologías verdes, sugirió. Otro de los temas del foro fue lo relacionado con el comercio agrícola. El viernes, los mandatarios de Brasil y Reino Unido hicieron un llamamiento en Davos a la reanudación de la ronda de Doha. Las negociaciones de la ronda de Doha, que comenzaron en 2001 y en principio iban a terminar en 2004, se suspendieron en julio debido a la incapacidad de las partes de ceder para llegar a un acuerdo de liberalización comercial que consistiría principalmente en que Estados Unidos rebaje las ayudas internas a la agricultura y los europeos recorten los aranceles agrícolas al tiempo que los países emergentes faciliten el acceso al intercambio de servicios y abran sus mercados de compras estatales.
El sábado, los ministros de más de 20 países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se comprometieron a reanudar las negociaciones de la ronda de Doha. Representantes de 23 países y la Unión Europea (UE) se reunieron con el director de la OMC, Pascal Lamy, que precisó en conferencia de prensa que «como era de esperar, no se negociaron cifras» durante el encuentro.
«Los países miembros (de la OMC) me han pedido que calcule cuándo debemos dar este impulso», explicó.
El director de la OMC describió que en un próximo encuentro ministerial dentro de unos meses se puede dar «un paso decisivo» en las negociaciones «que ponga sobre la mesa el grueso de las cifras» para el recorte de aranceles y subvenciones a la agricultura.
Pero esto debe hacerse antes de junio recordó que es el plazo en que expira el mandato que el Congreso estadounidense dio al presidente Bush para negociar acuerdos comerciales en bloque. Por su parte, el ministro brasileño de Relaciones Exteriores estimó que ese encuentro podría celebrarse «entre finales de marzo y principios de abril».
En la jornada de hoy se conocerán las precisiones de Lamy al respecto. *
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