SIGUIENDO A BRASIL

El mercado no responde en la línea esperada por Lula

El último discurso del presidente Lula y las medidas de promoción del crecimiento no parecen ser de recibo por el mercado y ello alienta expectativas sobre la estabilidad en el mediano plazo.

Al cierre del mercado de valores paulista de ayer, la caída del precio medio de las acciones era significativa ­ver cierre final en Indicadores­ y sugería la convergencia de dos vertientes de preocupaciones sobre las cuales especula el inversor externo, pero particularmente el nacional: la continuidad de las malas noticias estadounidenses respecto a la evolución del crecimiento con sus riesgos derivados sobre la perspectiva de los mercados periféricos y una noción de oportunidad perdida por el presidente Lula en cuanto a convencer sobre la aptitud de la nueva política de aceleración del crecimiento (PAC) para lograr la meta programada en materia de crecimiento para el año en curso. Sobre ello impactó, además, la reiteración de la rigidez de la política monetaria, recreada el jueves cuando el Comité de Política Monetaria anunciara que disminuía el ritmo de reducción de las tasas de descuento del BCB del 13,25% al 13%, la mitad de las reducciones previas.

Brasil ha comenzado a ingresar en un espiral de desconfianza que aún no es generalizado, ni dentro ni fuera del país, pero que el gobierno no esperaba se precipitara tan pronto asumió su segundo mandato. Pese a los ruidos estadounidenses la actividad económica global transcurre con tranquilidad y el gobierno de Lula tiene claro que debe enfrentarla en una doble estrategia muy complicada de gestionar dada la fragilidad y los riesgos del aislamiento que pesan sobre el gobierno de izquierda.

La decisión de concurrir a Davos con todo su equipo de gobierno y realizar ese discurso tan inesperado ­confrontación fuerte con el modelo Chávez y crítica al discurso tradicional de los países en desarrollo­ ha sido interpretada en los círculos empresariales paulistas como el principio de una apuesta mayor a la ortodoxia económica.

En el fondo, el equipo económico teme una profundización de los desequilibrios de la cuenta corriente, factor de riesgo principal que explica la caída de la inversión externa directa en 2006. Si bien el escaso crecimiento es una razón suficiente para innovar, el desequilibrio externo es una razón más contundente para explicar los matices que a partir del nuevo discurso presidencial parecen insinuarse en la política económica del principal socio comercial y político de Uruguay en el Mercosur. *

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