El petróleo rumbo a consolidarse por debajo de los 50 dólares
El barril de «light sweet crude» para entrega en febrero cayó hasta a 50,28 dólares en los intercambios electrónicos, su nivel más bajo desde el 25 de mayo de 2005.
Luego se recuperó ligeramente, ganando 24 centavos a 51,45 dólares. «Evidentemente (50 dólares el barril) es el próximo objetivo», estimó Mike Fitzpatrick, analista de la casa de corretaje Fimat. Arabia Saudita, líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), consideró el martes que no era necesaria una reunión extraordinaria del cártel para reducir nuevamente su producción y preservar los precios, que ya han caído en torno a 17% desde principios de año.
Esta opinión es contraria a la de otros miembros del cártel, entre ellos Venezuela e Irán, que abogan por medidas urgentes para frenar la caída de las cotizaciones.
Entre comienzos del año y su nivel más bajo del miércoles, los precios perdieron casi 11 dólares en Nueva York, o 17,6% de su valor. Habían alcanzado 78,40 dólares el barril en julio pasado, un récord histórico.
Los miembros de la OPEP divergen sobre cómo actuar ante la fuerte caída de los precios del petróleo, con Arabia Saudita encabezando a quienes abogan por contemporizar, y los anti-Washington, Venezuela e Irán, liderando una posición favorable a recortar su producción. Desde el inicio de la semana, Nigeria, Kuwait y Arabia Saudita afirmaron que no era necesario que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) convocara a una reunión extraordinaria del cártel antes de la programada el 15 de marzo en Viena para estudiar nuevas reducciones en la oferta de crudo.
Y ello, pese a que el barril ha llegado a caer por debajo de los 51 dólares, un mínimo desde la primavera boreal de 2005.
«No hay razón para una reunión (extraordinaria de la OPEP), ya que los fundamentos (del mercado) son más saludables de lo que eran durante la reunión de Doha» de la OPEP en octubre, dijo el martes el ministro saudita de Petróleo, Ali Al Naimi.
Reducción suficiente
Para Arabia, las reducciones en la producción ya decididas desde octubre son suficientes para equilibrar el mercado, siempre y cuando sean efectivamente aplicadas. En su última reunión de mediados de diciembre en Abuja (Nigeria), la OPEP que suministra 40% de la oferta mundial de crudo decidió un recorte de producción de 500.000 barriles diarios a partir del 1º de febrero.
Previamente en Doha (Qatar), en octubre, el cártel había anunciado otra reducción de 1,2 millones de barriles diarios (mbd) desde el 1º de noviembre.
Sin embargo, estos recortes teóricos sólo han sido parcialmente aplicados. Los expertos estiman que Arabia Saudita, mayor productor del cártel, es el único en cumplir esos anuncios, asumiendo una tercera parte del recorte total, es decir 538.000 barriles sobre 1,7 mbd.
Ello le otorga a Arabia la autoridad suficiente para exigir más rigor con lo ya anunciado, en lugar de tomar nuevas medidas. Nigeria y Kuwait también indicaron que habrá que esperar el efecto que tendrá en el mercado, el 1º de febrero, la última reducción de producción adoptada en Abuja. Pero no todos opinan igual. «La OPEP no parece ser un grupo muy unido. Arabia Saudita aboga por esperar, mientras que otros miembros quieren nuevas reducciones», subraya Steve Rowles, de CFC Seymour.
Es el caso, por ejemplo, de Irán y Venezuela, respectivamente segundo y tercer productores del cártel, aunque su producción sumada sea menos importante que la de Arabia. «Irán y Venezuela seguiremos actuando como siempre hemos actuado: como uno solo. Hoy día sabemos que hay demasiado crudo en el mercado, así que apoyamos, apoyaremos decisiones que hemos tomado para recortar la producción y salvaguardar el precio del petróleo», dijo la semana pasada el presidente venezolano Hugo Chávez, con motivo de una visita a Caracas de su homólogo iraní Mahmud Ahmadinejad.
Esta alianza entre Caracas y Teherán no es una alianza económica circunstancial, sino un verdadero frente político, opina Fadel Gheit, analista de Oppenheimer.
En cambio, al no oponerse a la caída de las cotizaciones, los saudíes «quieren ayudar a Estados Unidos a colocar a Irán bajo presión», añade. «Menores precios implican menores ingresos para Irán», y ello reduce su «influencia nociva» en Irak, según el experto.
Estados Unidos acusa en efecto a Irán de querer desestabilizar a Irak. En este aspecto, los campos parecen bien delimitados. Durante la visita a Venezuela de Ahmadinejad, Chávez dijo que la revolución iraní y la venezolana eran «una sola» y que «nadie podrá detener el avance de nuestras dos revoluciones (…) y en ese camino tenemos al frente las fuerzas imperialistas». *
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