El lujo se instala en el salón del automóvil de Detroit
Si la demanda de los estadounidenses por vehículos nuevos ha sufrido, y no poco, con la incertidumbre sobre el crecimiento económico, lo cierto es que los negocios son florecientes para los fabricantes de autos fuera de serie, en un país que cuenta con un número récord de millonarios.
Símbolo de la fantasía y del estilo de vida asociados a los automóviles que valen su peso en oro, los fabricantes de lujo son los únicos en el salón que explotan el clisé del glamour de sus pabellones, con bellas mujeres y coches hermosos.
Cada constructor ha presentado modelos que apuntan al mercado estadounidense de lujo, y todos alcanzaron ventas récord.
El alemán Porsche puso el acento sobre su todoterreno de lujo Cayenne, ofrecido en tres versiones, una de las cuales con 500 caballos de fuerza, equivalente a ciertos autos de carrera.
Estas modificaciones son consideradas para impulsar las ventas de 4×4 (-22% en 2006 a 10.500 unidades) en tanto sale al mercado un modelo diferente. Más allá de Cayenne, Porsche logró ventas récord el último año en América del Norte (36.000 unidades en 2006), gracias a sus cupés deportivas.
La británica Bentley (del grupo Volkswagen) celebró el éxito de su berlina Continental Flying Spur, pero también presentó dos nuevos descapotables, Continental GTC y el Azure. El abastecedor de las limusinas de la corona británica realizó «más de 4.000 ventas» en Estados Unidos durante 2006, sobre un total mundial de 9.200.
Del lado de los italianos se presentaron los grandes clásicos en Detroit. Los constructores se apoyan en general sobre los valores seguros de modelos ineludibles e introducen pocas modificaciones.
Maserati (grupo Fiat-Ferrari) presentó una nueva versión del Quattroporte, su berlina deportiva que atraviesa el tiempo desde su creación en los años 60. Las únicas modificaciones: una caja automática y materiales a gusto del comprador, como cuero y madera. Las líneas del Quattroporte, concebidas por prestigioso diseñador Pininfarina, quedaron intactas.
El modelo vendió 9.000 ejemplares en 2006, más del doble de las ventas de 2005.
Lamborghini (grupo Audi), que ha logrado un avance significativo en sus ventas en Estados Unidos (+37%, 876 vehículos), porcentaje superior al resto del mundo (+30%, 2.087 unidades), presentó las últimas versiones de la cupé futurista Murciélago LP640 y la cupé Gallardo Spyder.
Ferrari trajo a Detroit las cupés deportivas 599 GTB y F430 GT y su cupé más urbana 612 Scaglietti, «para un uso diario». La marca del ‘cavallino rampante’ cumple 60 años en 2007 y registró 14 años consecutivos de alza en ventas en Estados Unidos -país donde concreta un tercio de sus negocios- con 1.635 unidades entregadas en 2006 (+5,5%).
En estas presentaciones hubo pocas referencias a las economías de carburante y todavía menos a los motores limpios, sino que todo fue dominado por alusiones al placer del feliz propietario de un bólido de raza.
Gran ausente del salón es el californiano Tesla, que puso a punto un cupé deportivo totalmente eléctrico. Su éxito es tal que la lista de encargos 2007 ya está completa y ya tiene otra de espera para 2008, indica su sitio en internet.
El único bólido «limpio» del salón es una cupé híbrida de la japonesa Toyota, aunque todavía es un prototipo. *
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