LA PRESION FISCAL SOBRE EL SECTOR AUMENTARA PARA IGUALAR A LA DE INDUSTRIA Y COMERCIO

La reforma tributaria y el agro

El patrón de tributación del sector será similar al actual; se basará en el Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba) y el Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (Irae), que sustituye al IRA. También se mantiene la exoneración del Impuesto al Patrimonio (con algunas limitaciones), la exoneración de IVA a insumos y bienes de capital, el IVA en suspenso para productos naturales del agro (con excepción de frutas y hortalizas), y el pago al BPS patronal sobre la superficie explotada.

 

Impactos esperados hacia el sector

El nivel de tributación actual del sector agropecuario es relativamente bajo respecto al resto de la economía, a pesar de que ha venido creciendo en los últimos años acompañando el crecimiento del sector.

De aprobarse el proyecto de ley en discusión parlamentaria es probable que el sector agropecuario aumentaría su aporte a la tributación, como consecuencia de la inclusión de un mayor número de productores que deberán tributar Irae por su escala o por su figura jurídica. Se estima que el Irae recaudará más que el actual IRA, ya que se incluirían nuevos aportantes y también se considerarán las rentas de capital.

Sin duda, los altos precios de algunos productos influirán también en una mayor recaudación, como es el caso de la leche, la carne vacuna y algunos granos.

Si bien la ley no define los niveles de facturación que determinarán la inclusión preceptiva de los productores, se estima que serán entre 5 y 7 mil productores los que tributarán Irae (10 al 15%).

Estos impuesto (Irae), gravarán en mayor medida a las sociedades anónimas y a los productores de mayor escala, previéndose que los pequeños y medianos productores que actualmente tributan Imeba y que podrán seguir con él, no verán modificado su actual aporte.

El incremento de la alícuota que grava a la superficie de explotación con destino al BPS (aportes patronales a la Seguridad Social), también generará un mayo aporte del sector; y en este caso, el aumento porcentual será el mismo independientemente del tamaño, pero pagarán más quienes más tierra exploten, independientemente de la cantidad de personal que contraten.

La eliminación del Imaba actuará en sentido contrario, reduciendo la recaudación, pero esta rebaja se estima que no compensará los incrementos que se verifiquen por los aumentos en el Irae.

El impacto final de la reforma tributaria sobre el sector agropecuario es difícil de prever, entre otras razones, porque no se conoce cuál podrá ser la recaudación efectiva del Irae, impuesto que tiene innumerables condicionantes que permiten deducciones.

En los últimos años, el Impuesto a la Renta Agropecuaria venía recaudando muy poco, lo cual podría explicarse porque solamente optaron por ese impuesto quienes no esperaban mayores rentas.

Previo al año 1996, cuando había obligatoriedad de tributar con IRA para todos aquellos predios con ingresos brutos superiores al ingreso pecuario de 1.500 hectáreas Coneat 100, el IRA recaudó unos 16 millones de dólares en el año 1989, para luego caer fuertemente hasta 1996, momento a partir del cual dejó de ser obligatorio para los estratos mayores.

La recaudación del Irae dependerá finalmente de los resultados de las empresas, que son altamente inestables y de difícil previsión. *

(*) Los documentos completos pueden ser obtenidos en www.mgap.gub.uy/opypa

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