LAS NUEVAS MEDIDAS BILATERALES PROFUNDIZAN LA CRISIS POLITICA DEL BLOQUE

Nuevo sistema de pagos para comercio argentino brasilero discrimina a los demás socios del Mercosur

Esta novedosa herramienta seguramente afecte las economías mas chicas del bloque. No se toma en cuenta además que esta medida, escindida de los mecanismos institucionales del bloque, ahonda la crisis política que atraviesa el proyecto de integración.

Esta es la idea principal que se desprende de las consideraciones realizadas por el analista norteño Durval de Noronha Goyos, en un artículo aparecido en La Onda digital, revista de análisis y reflexión que se publica en internet.

En dicho artículo, el especialista señala que el nuevo sistema de pagos entrará en vigencia a mediados de este año, y afirma que la actual modalidad de comercialización es un sistema poco eficaz, pues exige la liquidación de las respectivas obligaciones de pago en la moneda de un tercer país, es decir, en dólares.

Esto supone, según Noronha, un gran inconveniente de orden macroeconómico, pues la dependencia de la moneda de un tercer país para comerciar bilateralmente con cualquier otro implica una limitación adicional por las dificultades de acceso a esa divisa.

En el caso de Argentina y Brasil, la capacidad de acceso al dólar como medio de pago es muy inferior al tamaño del PBI de cada uno de estos países.

El analista económico sostiene que, en los hechos, para que empresas situadas en Brasil compren mercaderías a pares ubicadas en Argentina, es necesario que adquieran las sumas correspondientes en la moneda norteamericana. Esto se torna más complejo cuando los volúmenes de lo transado son mayores, mientras que sería mucho más sencillo nutrirse de los reales que se encuentran disponibles en la plaza local. Lo mismo vale si el ejemplo fuera en pesos del lado argentino, sostiene.

En ese sentido, el nuevo sistema de pagos que piensan implementar entre sí ambos socios del Mercosur debería propender a estimular el comercio entre ambos. Al mismo tiempo, señala Durval de Noronha, se ganaría en simplicidad y sería menos costoso, en primer lugar, en relación a las tasas de cambio, pero también para todo el proceso que implican las actividades de exportación e importaciones de bienes y servicios.

 

La excesiva timidez de la medida

Más allá de lo beneficiosa que a priori aparece la medida, se ve atenuada en sus posibilidades de dinamizar el comercio por no preconizar la aceptación definitiva, por los respectivos Bancos Centrales, de las respectivas monedas, señala el analista norteño. Así se neutraliza gran parte de los efectos beneficiosos que este instrumento permite, ya que, aunque puedan economizar las tasas de corretaje, los reguladores monetarios deberán realizar la compensación final en dólares.

Otra limitación de la no aceptación conjunta de las respectivas monedas es la imposibilidad de la expansión y formación de reservas en las monedas propias, «migrando parcialmente fuera del dólar» una moneda que el analista describe como sumida en una grave crisis de sustancia.

En ese sentido, agrega: «Este tipo de medida podría ser combinada con la reestructuración del perfil de las reservas externas de ambos países, de modo de reflejar el peso de cada divisa en el comercio exterior de cada país, lo que estimularía no sólo el comercio de bienes sino también el flujo de las «inversiones transfronterizas».

 

Otra falla más

En otro plano, Durval de Noronha califica la celebración del mismo por fuera del ámbito institucional del bloque regional como falla inexplicable en la concepción de este protocolo bilateral para la creación de este nuevo sistema de pagos.

La medida bilateral se escinde del Tratado de Asunción que establece como uno de los objetivos del Mercosur la libre circulación de capitales e incentivar el intercambio comercial entre los socios. Por lo tanto, un sistema de pagos en monedas propias bien podría ser de interés del bloque como tal y no sólo de los socios más grandes.

¿Cómo se explica la discriminación de los demás socios del bloque?, se pregunta Noronha. El economista responde que este tipo de medidas denota la falta de coordinación de las áreas financieras existente y profundizan la crisis política del bloque. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje