LA UNION ADUANERA SOBREVIVE Y NO DEBE VOLVER A SER ZONA DE LIBRE COMERCIO, A PESAR DE LAS ETERNAS CRITICAS

¿Llegó la hora de enterrar al Mercosur?

Sin embargo, a pesar de todos los tumbos y sacudidas con ataques de todos lados, el acuerdo de Libre Comercio y de Unión Aduanera sobrevive. Estoy entre aquellos que continúan en la trinchera en defensa del Mercosur y confían en su evolución a Mercado Común, cuando también habrá libre circulación de los factores de producción (capital y trabajo).

El Mercosur no será velado ni sepultado. Considero, inclusive, que ya pasamos por momentos mucho más difíciles. Vale recordar aquí la durísima fase de negociación con los industriales argentinos que acabaron imponiendo sanciones y limitaciones a nuestras exportaciones. Aun así, Argentina y los demás países de América Latina son socios de la mayor relevancia en la pauta de exportaciones de productos industriales ­manufacturados y semifacturados­ brasileños.

A lo largo de los últimos cinco años las exportaciones brasileñas a los países del Mercosur crecieron en una media de 17,8%. Solamente con Argentina el incremento fue de 18,79% y con América Latina de 24,27%. Mientras exportamos commodities a China y Europa, los países latinoamericanos compran de Brasil productos industriales, tales como electrónicos, automóviles, máquinas y equipamiento. Para el Mercosur específicamente, 87% de los productos exportados tiene valor agregado y para América Latina en general este índice es de 82%. Los inflexibles críticos de la Unión Aduanera argumentaron que el entierro del Mercosur habría sido la entrada de Venezuela en el acuerdo. Es curioso este argumento. Durante un largo período, mismo antes de que el actual presidente de la República tomara posesión de su primer mandato, fueron hechos grandes esfuerzos para una mayor aproximación con Venezuela, teniendo en vista su enorme potencial energético y su complementariedad con el Mercosur. Evidentemente, por lo tanto, la situación del actual liderazgo de Venezuela es que tiene un enorme peso en la opinión de los críticos del Mercosur. Sólo que el actual presidente venezolano no es eterno y sus desórdenes acabarán por ser delimitados por circunstancias externas, inclusive por la acomodación del precio del petróleo. No creo que el simple retroceso del Mercosur de la fase de Unión Aduanera a zona de Libre Comercio pueda ser una solución realista. Eso especialmente teniendo en cuenta la red de intereses ya establecida entre sus integrantes por el AEC ­Arancel Externo Común­, que es cobrado sobre el intercambio comercial con países de fuera del acuerdo regional. Así, no estaré entre aquellos que entierran al Mercosur. Prefiero alinearme con los que irrigan, fertilizan y plantan nuevas ideas. Y remueven la tierra para que las nuevas propuestas crezcan en ese complejo mundo globalizado en que vivimos. *

(*) Economista, director de Inter-American Dialogue y socio fundador de Prospectiva Consultoría

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