Se lanza programa regional de sanidad animal

Las enfermedades animales no respetan fronteras. Los problemas de sanidad animal, especialmente aquellos vinculados con las enfermedades transfronterizas como la fiebre aftosa, la encefalopatía espongiforme bovina y la influenza aviar, altamente patógena, han adquirido una importancia creciente para la expansión del comercio internacional de productos de origen animal en los países del Mercosur ampliado, según un informe de la FAO, organismo de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura.

La producción animal de los países que integran el Mercosur ampliado es fundamental. En carne vacuna son los mayores proveedores del mundo, reuniendo el 20 por ciento de la producción de carne a nivel mundial, cerca de 240 millones de cabezas de ganado. Además, estos países son responsables por el 50% de la carne que se exporta al mercado mundial, incluyendo aves y cerdos. Brasil es el primer productor y exportador de carne de aves del mundo y el segundo productor mundial de carne de cerdo. Además de la producción de carne, en la región existe una alta producción y exportación de productos lácteos, carne ovina, porcina y de aves, pieles, lanas y sus derivados.

El buen manejo de la salud animal e inocuidad de los alimentos influye de manera significativa en el comercio y abastecimiento mundial de alimentos, razón por la cual la FAO ha firmado el proyecto «Preparación de un programa regional de sanidad animal» con los países del Mercosur ampliado, proyecto que busca el fortalecimiento de los sistemas nacionales de salud animal de los países del Mercosur ampliado y el diseño de una estrategia regional de sanidad animal, para enfrentar de la manera más efectiva y coordinada posible las enfermedades transfronterizas más importantes.

«Este proyecto en el cual la FAO presta su apoyo está basado en la cooperación entre países frente a un desafío compartido. Podemos y debemos aprovechar las ventajas que tienen unos países para compartir su conocimiento, tecnología y recursos en busca de un objetivo común, que beneficie a todos», señaló por su parte Marcio Porto, Representante Regional Adjunto de la FAO.

 

Impacto potencial

Desde el punto de vista del impacto económico, las consecuencias de este tipo de enfermedades en los países de la región son enormes. En Uruguay, por ejemplo, como resultado de un brote de fiebre aftosa, se perdieron 730 millones de dólares, mientras que en 2001 Argentina sufrió pérdidas por más de 2.000 millones de dólares.

Otro claro ejemplo es Brasil, que ha dejado de percibir aproximadamente 1.000 millones de dólares por el cierre de los mercados compradores de los diferentes tipos de carnes de los Estados de Matto Grosso do Sul y Paraná. Por su parte, Paraguay durante los años 2002 y 2003 perdió 83,2 millones de dólares por pérdida de mercados y disminución de precios en los mercados en los que logró mantenerse. *

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