El ingreso de capitales compensa el deterioro del comercio de bienes
Los equilibrios externos de país reposan crecientemente en los saldos de la cuenta capital, particularmente impactada por el incremento de la inversión externa directa. Esos aumentos, que han alcanzado niveles desusados para la historia reciente de la economía nacional, tienden a estabilizarse en un proceso que reconoce la capacidad del complejo forestal para captar IED a través de la adquisición de tierras y la inversión en maquinaria y equipos destinados a las plantas de celulosa e industrias de procesamiento menor.
Este proceso, que viene adquiriendo una dimensión excepcional a partir de la salida a la crisis de 2002, se refleja en los saldos de la cuenta capital y financiera de la balanza de pagos pese a la salida de divisas destinada al plan de amortización de la deuda pública que el gobierno ha jerarquizado en la búsqueda de disminuir la vulnerabilidad del país. El país está utilizando la oportunidad que supone el ingreso de estos montos considerables de capital no sólo para mejorar la estructura y el nivel de actividad, sino también para operar sobre el déficit financiero heredado. El proceso comprende la instalación de capital extranjero en el agro en una dimensión que neutraliza cualquier riesgo que, eventualmente, pudiera surgir del cambio de la normativa sobre la nominación de la propiedad de la tierra.
La cuenta corriente suma de la balanza comercial, renta y productos financieros ha profundizado su desequilibrio en el tercer trimestre incorporando el déficit del intercambio de bienes determinado en gran medida por el incremento de los costos de importación energéticos y de bienes de capital asociados al aumento de la inversión externa. A diferencia de otros períodos, los superávit del intercambio de servicios en el cual Uruguay venía acumulando importantes saldos positivos ya no son suficiente para compensar las pérdidas del comercio de bienes. *
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