EN URUGUAY SE ESPERA IR POR EL MISMO CAMINO

El fideicomiso se instaura como la nueva forma de financiación en Argentina

Este informe se conoce en momentos en que Uruguay busca recrear un nuevo mercado de deuda y los instrumentos que son los más apropiados, para convencer a los inversores de que su capital estará seguro. La crisis económica por la que atravesó la República Argentina en el 2001, seguida por el default soberano, se convirtió en uno de los peores escenarios de estrés para el sistema financiero y crediticio de Argentina en su historia. De todos los instrumentos financieros existentes por entonces, las securitizaciones demostraron ser los instrumentos más resistentes a incumplimientos, defaults, mora, prepagos e interrupciones del sistema financiero. Los eventos vividos durante y poscrisis en el mercado de capitales argentino han dejado varias lecciones a tener en cuenta para futuras emisiones de deuda en mercados emergentes.

En primer lugar, la seguridad jurídica resulta más relevante que el riesgo crediticio o financiero. Por ejemplo, contar con una venta verdadera de activos crediticios, usando una figura legal como el fideicomiso financiero, permite proteger la fuente de pago de un bono de la suerte que pueda correr el originador de los mismos.

Por ende, durante una crisis y mientras el marco legal continúe vigente, la probabilidad de repago de una transacción de deuda garantizada con activos crediticios dependerá de la estructura financiera y la fortaleza de las garantías y no de la continuidad del negocio del originador de los mismos. Durante la crisis argentina, el número de empresas, bancos e instituciones financieras cuyos negocios fueron reestructurados o afrontaron escenarios de insolvencia fue elevado. Esto se tradujo en pérdidas directas para los inversores en deuda no garantizada. Sin embargo, las inversiones en fideicomisos garantizados por activos de muchas de estas empresas no sufrieron pérdidas o las mismas fueron mínimas. Sin embargo, el desempeño de estos originadores de activos nos conduce a la otra lección poscrisis: la importancia del análisis del administrador de los fideicomisos para cumplir sus funciones como tal dentro de una operación de deuda.

En la gran mayoría de los fideicomisos financieros el originador de los activos crediticios suele cumplir la función de administración del patrimonio del fideicomiso. Dentro del análisis que Standard & Poor’s realiza sobre las calificaciones de los fideicomisos financieros se contempla la forma en que el administrador origina sus créditos, sus sistemas y sus procesos de cobranza, así como el eventual recupero de los créditos morosos, entre otros aspectos. La forma en la que trabaja el administrador impactará inevitablemente en la calidad crediticia de los créditos transferidos al fideicomiso. Previsiblemente durante la crisis, los niveles de mora incrementaron; por eso, fue vital el rol de cada uno de los administradores para asegurar el pago de los créditos.

 

El agente fiduciario

Sin duda alguna, el rol que cumple el fiduciario financiero también demostró ser crucial en los fideicomisos. El fiduciario es el encargado de velar por los intereses de los inversores al tiempo que mantiene controles cruzados con el administrador de cada cartera securitizada. Esto influye en la mejora de la calidad de los procesos y los sistemas de información, y brinda mayor transparencia al funcionamiento de los fideicomisos financieros. Durante el período de crisis financiera, los fiduciarios debieron demostrar que podían hacer frente a los diferentes desafíos que el sistema les imponía. Por ejemplo, convertir las cuasimonedas que recibían los administradores en pesos para poder cumplir con el pago en tiempo y forma, y detectar el momento en el cual alguna transacción debía acelerar con el pago de su deuda. El 2006 se perfila como un año de consolidación para el mercado de financiamiento estructurado.

De los 29.935 millones de pesos argentinos (unos U$S 10 mil millones) emitidos en 665 transacciones en los últimos diez años, se han emitido este año más de 5.400 millones de pesos argentinos, y un total de 165 emisiones. Un hecho a resaltar es la entrada de nuevos fiduciantes en el mercado de securitización, que demuestra que el fideicomiso financiero sigue siendo una herramienta útil de financiación. En 2006, Standard & Poor’s calificó a la primera emisión estructurada colocada en el exterior emitida por la provincia de Neuquén y clasificó por primera vez a un fiduciario argentino, el Banco Patagonia. *

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