La compañía española suspendió sus vuelos y hubo caos en sus oficinas en Madrid y Buenos Aires
«No lo podía creer, me estaban facturando el equipaje cuando, de pronto, alguien apareció, dijo algo al oído de la empleada que pesaba la valija y se fueron. Descolgaron el cartel ¡y no los vimos más!», contó a Marcelo Singolini, un frustrado pasajero argentino frente a cuya nariz la transportadora bajó la persiana.
Eran las 19.00 las 14.00 en la Uruguay y la empresa, que sólo en esta semana vendió más de 30.000 pasajes y que hasta horas antes aseguraba que «todo va bien», se esfumaba sin dar explicaciones. Ni a los 300.000 pasajeros que tienen billetes para las próximas semanas, ni a sus más de 1.000 empleados, tan sorprendidos como los indignados clientes. «¡Esto es una estafa española! Pero si lo hace una empresa latinoamericana dicen que somos bananeros. ¿Por qué no viene ahora (el presidente José Luis) Rodríguez Zapatero a dar lecciones de seguridad jurídica?», era la queja repetida de los infortunados viajeros.
Al cierre de esta edición poco se sabía sobre reembolsos. Fuentes de la empresa aseguraron a aquellos pasajeros que compraron billetes «como parte de un paquete de vacaciones» serán reembolsados casi en su totalidad, mientras que quienes los compraron en forma directa a la compañía que son la enorme mayoría deberán hacer el reclamo.
Desde hace tres meses, el gobierno socialista mantiene una disputa con la empresa propiedad del empresario español José Luis Carrillo; todo, por un expediente oficial de posible suspensión de licencia a raíz de los reiterados atrasos de la compañía e incumplimiento de contrato. En rigor, la sanción la cancelación temporaria de la licencia con la que amenazaba el gobierno debía hacerse operativa hoy. Pero la empresa, tras empezar el día diciendo que todo iba de lo más bien, súbitamente anunció que dejaba de operar.
Ayer, ambas partes se echaban la culpa por lo sucedido y anunciaron, en forma recíproca, el comienzo de acciones legales. «Nosotros nos vimos obligados a suspender el servicio ante el daño irreparable que el Ministerio de Fomento español causó en la imagen de la empresa, presentándola públicamente como a punto de cerrar», dijo el abogado Pascual Pérez Ocaña, de Air Madrid.
Por el lado del Ministerio de Fomento, sólo el secretario general de Transportes, Fernando Palao, compareció para anunciar «un plan de emergencia» que, desgraciadamente, sólo cubrirá a un pequeño porcentaje de los afectados. Para empezar, los que tienen pasaje simple no de ida y vuelta quedan fuera de su alcance. En total, explicó, se dispondrá de cinco millones de euros para alquilar «cuatro o cinco aviones» con que trasladar, primero, a aquellos pasajeros que ya viajaron y que deben regresar a Madrid.
En Buenos Aires
Las oficinas de Air Madrid se vieron abarrotadas de gente que debía viajar a España con la compañía. Desde las 15, fueron a buscar las respuestas que nadie tenía. Las caras de desconcierto en quienes debían viajar y tenían el pasaje en las manos eran las mismas que la de los empleados. «No podemos decirle nada porque no sabemos si habrá aviones para que salga el día de su viaje, y tampoco podemos asegurarle si habrá reintegro ni cuándo», trataba de explicarle un empleado a una mujer desesperada, que debía llegar a Madrid el 26. *
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