El estado de la estrategia comercial luego de Brasilia
Se han cumplido los objetivos que el presidente Vázquez, en varias oportunidades, y el equipo económico en ACDE particularmente habían expuesto: precisar que el «lugar» de Uruguay en los grandes agrupamientos del comercio internacional es el Mercosur e informar que en virtud de su interpretación de las normas comunes se apresta a avanzar en los tratados bilaterales de comercio e inversiones que le sean posible. Ello comprende también las propias limitaciones que le impone su continuidad en el bloque. A la salida del Consejo, en declaraciones a la prensa el ministro Astori señaló que la normativa en vigencia le permite «a un país pequeño como Uruguay tener acuerdos fuera de la región sin lastimar el arancel externo común». Previamente el canciller Gargano había ubicado esta necesidad de flexibilización en el marco del bloqueo de los puentes y la permanencia de asimetrías no encaradas. El planteo del gobierno uruguayo fue firme y extremadamente cauto. Astori reiteró que la solución bilateral era contributiva a la construcción del bloque y la flexibilidad solicitada no tendría afectación significativa para el mismo. «Sería inviable, subrayó, en el caso que Uruguay no fuera un país pequeño».
La alternativa brasileña
Brasil propuso una modalidad de flexibilidad que Argentina no aceptó. «Debemos pensarlo», respondió eufemísticamente el responsable del área económica del palacio San Martín». La alternativa consiste en aumentar los porcentajes de insumos de extrazona pasibles de merecer la calificación de bienes de origen hasta un setenta por ciento de integración, exceptuando además a Paraguay y a Uruguay de las exigencias del doble arancel. Más allá de la inhibición argentina, la alternativa brasileña tiene para Uruguay la misma debilidad que presuponía la creación de un Fondo de compensación mediante el cual los socios grandes financiarían obras de infraestructura de enlace realizadas por los países más pequeños. Uruguay no está interesado en este tipo de soluciones por varias razones. Las de menor entidad tienen que ver con los costos. Uruguay tiene variados regímenes de excepción, admisión temporaria y zonas francas que le permiten importar y insumos y capital a precios competitivos amén que mantiene sus propios resguardos para el ingreso de bienes y servicios de extrazona.
De ahora en adelante
El carácter extraordinario de la reunión del GMC y el CMC remite a la reunión ordinaria de los organismos, inmediatamente previa a la cumbre semestral del próximo 18 de enero, la definición del contencioso mayor que es, justamente, la calidad en la cual permanecerá Uruguay en el bloque. A nadie le interesa la fractura formal del bloque que significaría la alteración de los contratos de Asunción. Tampoco nadie parece estar en condiciones de formalizar la modificación de los contratos de Ouro Preto que definieron en 1994 las grandes líneas de la normativa y el cronograma de adecuación a la unión aduanera. Dado lo cual, el logro de enero consistirá en el hallazgo de una manera de continuar las estrategias emprendidas cuidando las colisiones extramuros. De hecho, el gobierno uruguayo ya ha explicitado cual es la base legal sobre la cual defenderá cualquier objeción al empeño de negociación bilateral extra-Mercosur en el cual Uruguay parece comenzar a invertir su ya escaso potencial negociador: Chile, India, China y EEUU. A tales efectos la defensa oficial de objeciones futuras se realizará invocando la Declaración No. 54 firmada en Belho Horizonte en diciembre de 2004 y su reglamentaria, la No. 37/05
Las mismas establecieron un régimen transitorio de adecuación al tránsito de mercaderías en condiciones de merecer la calificación de bienes de origen en la región. El régimen instituido por las dos Decisiones suponía, además, la posibilidad de la eliminación del cobro del doble arancel que seguirá vigente para aquellos bienes que no califiquen con tal atributo. Tanto la decisión original como su reglamentación presuponían la internalización nacional de un conjunto de disposiciones, incluyendo Código Aduanero con nomenclaturas y recaudos de origen pasibles de ser aplicados en línea, que están lejos de haber sido cumplidos en tiempo y forma dado lo cual el régimen que inhibiría realmente la flexibilización práctica, en realidad no existe. Más allá de ello, otros problemas más complejos aparecen frente a la estrategia cuya etapa ejecutiva va a emprender de inmediato el gobierno. Estas dificultades tienen que ver con las compatibilidades de los regímenes que el propio Mercosur tienen, por ejemplo, con países como Chile. Entre otras razones porque el bloque y el país trasandino visualizado como plataforma de salida inmediata del bilateralismo uruguayo tiene un Acuerdo de Complementación comercial en bienes que abarca más del 90% del universo arancelario, acuerdo que será complementado próximamente con un acuerdo similar en materia de servicios. *
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