Uruguay perdió con el Mercosur industrias como la del calzado o la confección de prendas
La Separata de Economía de LA REPUBLICA presenta un extracto de dicho trabajo, como un aporte más para el análisis de las circunstancias que signan la inserción comercial de nuestro país.
Más allá del agitado escenario regional y de la particular situación de Uruguay en el mismo, evaluar los resultados de las políticas, lejos de ser un capricho, es un aspecto fundamental de la aplicación de las mismas.
Esto es válido aunque dichas políticas estén motivadas por fines enteramente compartibles, como sin duda lo es la integración regional y latinoamericana.
La decisión de localización por parte de las empresas, y cómo esta decisión afecta el desempeño económico de distintas regiones es un factor explicativo que no ha sido considerado como relevante por la ciencia económica tradicional. Si bien algunas ramas de estudio incorporaban factores territoriales en el análisis, estos ocupaban roles secundarios.
Nuevo escenario, nuevos equilibrios
A principios de la década de los 90, surge la Nueva Geografía Económica (NGE), una corriente teórica que aborda la distribución espacial de la producción. Esta corriente postula que una vez que nos apartamos del supuesto clásico de competencia perfecta la existencia de costos de comercio entre regiones, así como las economías de escala a nivel de la firma, determinan un patrón de localización de las empresas. Si en un momento determinado se produce una disminución de los costos de comercio, como una caída de aranceles, entrarán en juego fuerzas contrapuestas y quedará determinado un nuevo equilibrio, que determinará regiones ganadoras y perdedoras.
El proceso de integración regional ha modificado tanto su inserción internacional como las reglas de juego domésticos. Esto provocó cambios en el espacio económico en el que se desarrollaban las empresas, ya que, aunque a distintos niveles según sector, el mercado potencial y el número de competidores aumentaron de forma considerable.
Aglomeración: del equilibrio a la asimetría
La NGE parte de la evidencia de que la actividad económica se encuentra concentrada en pocos puntos territoriales. Postula que este hecho no se debe a condiciones naturales de las regiones, sino a procesos autoreforzados, en los que una ventaja inicial se perpetúa en el tiempo.
Los rendimientos crecientes a nivel de la firma hacen que las empresas quieran abastecer todas las regiones desde un único lugar. Instalarse en el centro de la región les permitirá estar cerca del mayor número de consumidores, así como de los factores de producción. Asimismo, los trabajadores también tienen incentivos a localizarse donde hay mayor actividad económica, ya que se ven beneficiados por mayores salarios, generando un círculo virtuoso que es denominado «causación circular».
Sin embargo, la existencia de costos de comercio hace que sea oneroso proveer desde un único centro a diferentes regiones. Por lo tanto, las empresas se ven en el dilema de concentrar la producción en el centro regional y obtener economías de escala o instalarse también en alguna periferia y ahorrar los costos de comercio.
Por tanto, existen fuerzas centrípetas o aglomeradoras acceso al mercado grande sin incurrir en costos de transporte, disponibilidad de insumos y fuerzas centrífugas o dispersadoras, los costos de comercio.
La lógica intuitiva del modelo Centro – Periferia es la siguiente. En un momento dado de la historia, se tiene un equilibrio entre fuerzas que tienden a aglomerar la producción en los centros regionales y fuerzas que tienden a dispersarla.
Nuestro lugar en la región
El primer centro se determina por el mayor mercado doméstico de las regiones, en el caso del Mercosur, este lugar sería ocupado por la región sudeste de Brasil que produce casi el 42% del producto total del Mercosur.
El «otro centro» se establecería lo suficientemente lejos del primer gran «centro» aunque no necesariamente en el punto opuesto a éste. La determinación exacta quedaría establecida por la zona que, quedando suficientemente alejada del primer «centro», posea mayor peso relativo en su zona de influencia. Por lo tanto, ese puesto de «segundo centro» quedaría ocupado por la región central de Argentina.
Por tanto, Uruguay es una periferia, aunque interna, ya que se encuentra en el medio de los centros regionales.
El primer resultado a destacar es el permanente descenso de la participación de Uruguay en la actividad de la industria manufacturera del Mercosur. El VBP de la industria manufacturera uruguaya pasó de representar un 1,82% de los tres países en 1990 a participar por un 1,47% en el año 2000. Mientras la industria uruguaya creció a un 0,48% anual, el bloque lo hizo a un 2,44% en el período, con un crecimiento de Argentina de 2,45% y uno de Brasil de 2,48% anual.
Este análisis permite hacer una comparación entre las industrias en las que Uruguay se especializa en el período y las industrias que aumentan su concentración en Uruguay
Siguiendo la tendencia de la industria manufacturera total, la gran mayoría (21 de 27) de las industrias redujeron su presencia relativa en Uruguay (se desconcentraron). Las industrias que más se retiraron en términos relativos de Uruguay son Calzado (de 1,9% a 0,2%), Confección (de 2,7% a 0,8%) y Productos del Caucho (de 1,5% a 0,3%).
Uruguay aumentó su participación en 5 industrias, siendo las más significativas Lácteos (de 2,2% a 2,8%) y Productos del Plástico (de 3,3% a 4,0%).
El Mercosur se desespecializó en las denominadas «industrias pesadas» y en las «textiles». Uruguay siguió esa tendencia pero a una tasa mayor a la del bloque por lo que al mismo tiempo que se desespecializa pierde participación en las mismas a nivel regional.
El Mercosur se especializó en el rubro Alimentos, Bebidas y Tabaco. De los 8 sectores que componen el rubro, Uruguay se especializó en 6 de ellos, por lo que en este caso Uruguay también siguió la tendencia del bloque.
Conclusiones
El proceso de integración del Mercosur ha llevado a que Uruguay ocupe el lugar de periferia en la región que se integra. Desde esta perspectiva, la NGE postula que debe esperarse que Uruguay pierda participación industrial en el total del Mercosur.
La evidencia empírica confirma lo apuntado por la teoría y por tanto Uruguay resulta más especializado en términos relativos.
Siguiendo la misma línea de razonamiento, Uruguay resultará relativamente más especializado en industrias intensivas en factores fijos de la naturaleza.
En el mismo sentido, se espera que Uruguay sea relativamente menos especializado en industrias con mayores economías de escala. Nuevamente la evidencia empírica no refuta las hipótesis de la teoría.
Siguiendo lo fundamentado por la NGE, se puede esperar que Uruguay se encuentre relativamente especializado en industrias con menores costos de transporte, así como desespecializado en industrias con mayor grado de integración industrial, ya sean encadenamientos hacia delante o atrás. El primer punto no encuentra evidencia empírica favorable en la experiencia de integración del Mercosur, mientras que para el último punto, se halla evidencia bastante sólida.
Fondos de complementación de las asimetrías
La teoría plantea que es esperable que se dé un proceso de desigualdad creciente entre las regiones que se integran, pudiéndose a priori detectar a los ganadores y perdedores. Por tanto, el libre mercado pasa a ser un mecanismo ineficiente de relocalización de recursos. La NGE vuelve a poner en primer plano la importancia de la existencia de fondos que sean destinados para compensar a las regiones que serán claras perdedoras de un proceso de integración regional (tratamiento de asimetrías).
En investigaciones futuras sería relevante determinar qué tipo de inversión en las periferias es el más adecuado para lograr que la integración resulte bene
ficiosa para todas las regiones y no solamente para las regiones que se transformarán en centros regionales. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad