Uruguay anunciará el viernes que inicia las negociaciones de un TLC con Chile, se acepte o no la petición de flexibilizar formalmente el Mercosur
Con la reunión del Grupo Mercado Común se inician hoy en Brasilia varias instancias de negociación formal e informal que deben finalizar mañana cuando los ministros de Economía y Relaciones Exteriores de los cuatro miembros plenos del bloque se reúnan en la instancia máxima jerárquica del Mercosur, el Consejo Mercado Común. En la reunión que se inicia hoy participan varios técnicos del Ministerio de Relaciones Exteriores y el de Economía, bajo la dirección de Fernando Lorenzo y Carlos Amorín, respectivamente. Ya mañana los ministros deberán decidir si Uruguay cuenta o no con la autorización del bloque para iniciar una estrategia bilateral.
Dudas técnicas
Hasta la tarde de ayer, el ministro Astori expresaba su esperanza de que el bloque aceptara la solicitud uruguaya de flexibilización y no desdecía lo que anunciara en ACDE días atrás y fundamentara extensamente el economista Fernando Lorenzo en su intervención posterior en la misma reunión. De cualquier manera, ayer en la tarde aún subsistían las dudas acerca de cómo se implementaría en definitiva el camino propio si se llegará a firmar ese TLC formal con Chile, dado que este país tiene con el Mercosur un acuerdo de complementación comercial referido exclusivamente al comercio de bienes.
En la hipótesis de que Uruguay y Chile llegaran a esta meta y Uruguay permaneciera en el Mercosur con sus potestades y obligaciones de miembro pleno, habría que compatibilizar los distintos regímenes de competencia, comercio de servicios, inversión y compras gubernamentales, de tratamiento diferente en los dos eventuales agrupamientos.
Por ejemplo, Uruguay debería extender a los diferentes países los privilegios en materia de compras gubernamentales, una de las materias especialmente sensibles en los países más grandes.
Oportunidad irrenunciable
De cualquier manera, más que los efectos precisos en materia comercial, las decisiones de Brasilia serán observadas y calificadas como señales potentes en materia de direccionamiento y afinidades. A Uruguay le interesa salir rápidamente de un ‘impasse’ cuyos tiempos de dilucidación ha comprobado que no puede manejar. En particular, el objetivo de diferenciación y asunción plena de la responsabilidad soberana del Estado, vinculada ésta al especial momento de competencia por la captación de inversión externa directa. Ayer, un miembro del equipo económico le comentaba a la Separata su preocupación por la evolución del riesgo brasileño y la oportunidad que tiene Uruguay para lograr la diferenciación necesaria y motivar así la radicación de inversión directa. En particular, recordaba el jerarca, «es un momento óptimo para invitar a los inversores institucionales chilenos situados en la puerta de una reforma previsional que estimulará la disminución del riesgo de la inversión de los fondos de los trabajadores en el territorio chileno». *
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