El espíritu y los números de la nueva Ley

La peripecia de la Reforma Tributaria continúa agregando demandas sectoriales y supera instancias legislativas. Entre tantas idas y venidas, quitas y agregados vale la pena recordar los fundamentos que inspiran el proyecto.

Ilustrativa es en tal sentido la intervención del Cr. Alfredo Asti en la discusión en general de dicho proyecto.

En la misma el diputado afirma que la reforma tributaria es a la vez estructural y dinámica, que mejorará la calidad de sistema y que permitirá dejar atrás los fiscalazos y sentar las bases de una mayor justicia tributaria, paso ineludible para lograr mayor equidad social.

Asimismo afirma Asti que «se equivocan los que hablan y dicen que esta reforma es otro ajuste fiscal.

El Estado, con esta reforma tributaria, disminuye sus ingresos y baja la presión fiscal».

Recordó que «la estructura tributaria de un país está condicionada por el tipo de inserción internacional y por factores internos como la calidad y cantidad de gasto público, así como el desempeño de la administración tributaria. Pero también está condicionada por las definiciones estratégicas y éticas de quienes impulsan, aprueban y aplican».

En referencia a la actual estructura tributaria fue enfático en señalar: «Hasta hoy tenemos un sistema tributario muy injusto, ineficiente, regresivo y no útil para el estímulo a la inversión productiva, al ahorro y al empleo» y remarcó «es por ello que no queremos ajustar el sistema tributario uruguayo, no queremos más parches, queremos y debemos reformarlo».

Sin embargo , en la última instancia en Diputados se ajustó el proyecto en relación a lo expresado por la corporación médica en lo que refiere a la desigualdad generada por los aportes patronales. Antes de su envío al Senado, hubo pequeñas modificaciones en relación a las cajas paraestatales. *

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