Se prevé una expansión difícil de controlar del crédito al consumo
En particular sobreendeudamiento de la ciudadanía y sus vínculos con los problemas que afectan a los consumidores, de servicios financieros en este caso.
El planteo de los consumidores se vincula con las preocupaciones que, desde otras vertientes del mercado, comienzan a insinuarse. Los riesgos de un desenlace dramático en el mercado del crédito aparecen atenuados desde los números que expone el sistema financiero controlado pese a lo cual, aun en dicho marco, la dinámica de la demanda de dinero en una economía que crece al 7% rodeada de incertidumbres varias es, naturalmente, objeto de atención.
Los legisladores están intentando aportar algunas normas agregadas que le den instrumentos a la Justicia para afrontar la usura y extender, mediante la aplicación efectiva de la vigente Ley de Relaciones de consumo, la fiscalización del crédito y su transparencia en los sectores marginales.
Cazadores de garantías en acecho
El problema consiste en que, probablemente, frente a una expansión de la demanda del crédito del consumo a las familias, la fuerte regulación preventiva del sistema bancario controlado, desplace la demanda agregada hacia zonas en las cuales pululan los «cazadores de garantías», organizados para capturar activos con la excusa de una operación financiera corriente. La convicción acerca de que, en la presente legislatura será difícil que se llegue a aprobar iniciativas que doten al regulador de más instrumentos e independencia operativa para afrontar conjuntamente con la Justicia los riesgos del crédito en esta área, agrega dramatismo a esa hipótesis de desborde y confrontación.
El segmento controlado
Empero, aún en las zonas controladas del crédito bancario a las familias en la modalidad de «consumo» la convergencia de un conjunto de entidades financieras no parece aún haber logrado una disminución de los precios acordes con la mayor oferta. Efectivamente, según los análisis del mercado del crédito realizados por la Superintendencia de Bancos al cierre del primer trimestre del año, las tasas de interés que estuvieron pagando las familias por sus solicitudes de crédito en el sistema financiero controlado promediaron el 41%, cuando un año atrás estas tasas promedio se situaban en levemente por encima, 44%. En cambio, las empresas estaban logrando sus créditos en moneda nacional a tasas promedio situadas en el 14%, seis por ciento menos que un año atrás. Los elevados spread que se establecen entre captaciones que no superan el 6% y colocaciones al 41% son extremadamente apetecibles para las instituciones que trabajaban, hasta ahora al menos, con escasa competencia dado el desinterés de un segmento de la banca extranjera en su cobertura y el costo relativamente elevado del crédito al consumo del Banco comercial del Estado. Las astronómicas tasas que se abonan en el segmento no controlado posibilitaba hasta ahora el mantenimiento de los intereses bancarios al consumo al tope admitido por la generosa Ley de Usura vigente.
A junio pasado el crecimiento de las colocaciones del sistema financiero a las familias había crecido mínimamente: U$S 26 millones equivalentes, suma del aumento neto concedido en moneda nacional extranjera en el período. Hasta ese entonces el escaso crecimiento del crédito en este sector contrastaba con la capacidad adquisitiva lograda por las familias y la valuación de las garantías, lo que hace prever una fuerte expansión en financiera sobre el consumo, expresada en las variadas formas disponibles para hacerlo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad