La expulsión como norma

La ciudad de Montevideo, así como varias otras del país evidencian de forma cruda los procesos de pauperación económica en la que ha estado inserta nuestra sociedad. El dato más evidente de ello lo constituyen la proliferación de asentamientos irregulares y de los ya tristemente célebres cantegriles, que reflejan los procesos de exclusión y expulsión de la ciudad de enormes contingentes de nuestra población que, por la incapacidad de acceso a la vivienda, se ven impelidos a radicarse en esta suerte de ‘ciudades dentro o a los bordes de la ciudad’, tornándose a su vez ámbitos reproductores de exclusión y más pobreza.

En tiempos de cada vez mayores exigencias para el acceso al mercado de trabajo, en la era de la información, en la sociedad del conocimiento, la mayor parte de los nuevos integrantes de nuestra sociedad nacen en estos lugares. Segregados territorialmente, en su mayor parte alejados de los instrumentos necesarios para su desarrollo, generando así un círculo vicioso de exclusión y pobreza crónica. *

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