PESE A LAS MALAS NOTICIAS

Las expectativas económicas del sector privado continúan siendo mejores que las del propio gobierno

Efectivamente, el BCU dio a conocer ayer su encuesta correspondiente a setiembre en la cual las proyecciones más corrientes de los asesores empresariales vuelven a superar las ya corregidas estimaciones oficiales de crecimiento. La misma encuesta devela que el sector privado cree en el mantenimiento de la estabilidad, coincidiendo con las estimaciones implícitas que tiene el gobierno en materia cambiaria, y en lo que quizás sea la principal novedad de la pesquisa, la mayoría de las respuestas coinciden en que el comportamiento fiscal mejorará sustancialmente.

Según estas opiniones, el mercado estaría trabajando sobre la hipótesis de un crecimiento para este año superior al 7% (el programa corregido sitúa la meta en el 5,5%). En la encuesta de un mes atrás la mediana de expectativas privadas en este renglón era del 5,3%. Si bien en el ínterin de una y otra encuesta fueron conocidos los números del PIB del segundo trimestre, con un anualizado exactamente igual al proyectado, 7,2%, los analistas tienen los elementos suficientes para corregir una proyección de este tipo cuando aún resta el desempeño de todo el segundo semestre del año. El aumento del PIB estimado es determinante para explicar que, en un cuadro de fuerte discusión sobre el riesgo de un desborde del gasto público,  rendición de cuentas, etcétera-, las respuestas indican que en 2006 el déficit global de las cuentas públicas en relación al PBI caería del 0,9% estimado un mes atrás al medio punto porcentual. Si bien, las variantes en la información sobre el programa monetario han eliminado de la consulta las preguntas referidas a la confianza en que el regulador mantenga su programa monetario  un tranquilizante dato de otrora- ,la estimación del sector privado en cuanto a que la devaluación anual proyectada del peso no será mayor al 1,7%, en un país en el cual la inflación programada oscila en el 4,5% – 6,5%, aquieta las aguas.

 

Economía y política

A todas luces se ha producido en los últimos días una serie de noticias de impacto adverso en el entorno en el que se mueve el programa económico. Quizás la única compensación respecto a ellas haya sido la consolidación de una tendencia a la baja del precio del petróleo. Empero, es notorio que la conflictividad interna y las malas noticias respecto a las plantas de celulosa deberían aumentar el riesgo de que algunas de las pautas del programa tuvieran un comportamiento diferente al programado.

Esto no es ignorado en las proyecciones que hacen los encuestados. Sin embargo, ellos parecen confiar en la capacidad institucional del gobierno de neutralizar los nuevos riesgos con acciones de política que neutralicen los riesgos que comienzan a aparecer, incluyendo el del incumplimiento del cronograma de las reformas.

Una de las hipótesis que pudiera contribuir a explicar el aparente desencuentro que existe entre los analistas profesionales del riesgo y los formadores de opinión, respecto a cómo van a evolucionar los grandes agregados de la economía, pudiera derivarse de la experiencia brasileña. El seguimiento de los Focus, similares encuestas realizadas por el BCB a las consultoras y asesores bancarios paulistas, muestran un despegue prácticamente absoluto de la formación de las expectativas económicas respecto a la información cotidiana vinculada a los hechos de la política y los propios riesgos institucionales, tan corrientes en las campañas electorales norteñas.

Probablemente Uruguay haya comenzado a democratizar el uso, hasta ahora restringido a elites y círculos cerrados, de instrumentos como el seguimiento seriado de este tipo de consultas de mercado. Si la metodología y buena praxis de la elaboración y la difusión de encuestas de este tipo fueran las adecuadas, ya no sólo el BCU dispondría de elementos de información imprescindibles para el ajuste de su política monetaria en particular, sino que la sociedad mejoraría mucho su capacidad de diferenciar la información con la cual toma sus decisiones corrientes. *

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