Aumentan las expectativas de inflación y se augura más contracción monetaria
La encuesta recoge una expectativa del sector privado respecto a la evolución de los precios minoristas que era esperada por el Banco Central. En julio pasado, explicando las decisiones del Comité de Política Monetaria de principios de dicho mes, los responsables de la política monetaria advertían que el BCU flexibilizaría su programa monetario para responder con más contundencia a los riesgos inflacionarios que se advertían ya entonces con mucha claridad.
La historia reciente
La elevada inflación de agosto había llevado el aumento acumulado de los precios en el último año móvil al 6,85%, ubicando aún el registro dentro de la banda preanunciada en la cual el regulador permite el aumento inflacionario. Por ahora no hay problema con la credibilidad del programa, dado que el techo preanunciado doce meses atrás para estas fechas es del 7%. Empero, al término de diciembre, ese techo disminuye al 6,5%, tal cual fuera preanunciado en diciembre de 2005. Esa es la meta máxima de inflación para el año calendario actual.
Dado lo cual, la inflación está moviéndose en el límite del riesgo lo que genera desconfianza y mucha especulación y que provoca secuelas de conflictividad mayor producidas por la natural tendencia de trabajadores y empresarios a defender los ingresos reales en un futuro incierto.
Por ahora, los trabajadores, al igual que los empresarios, no han recogido las nuevas incertidumbres y, todos, parecen confiar en que el gobierno y el BCU sean capaces de mantener la inflación en línea.
Pese a lo cual, en los últimos días se vienen produciendo novedades que podrían alterar esa confianza.
El descenso del precio del petróleo ha sido largamente compensado por los efectos de un aumento excepcional de la producción. Ayer, además, se conoció la disminución de la productividad física del trabajo industrial (ver nota en pág. III).
El BCU no puede permitir ninguna duda del mercado respecto a su capacidad para manejar y contener los precios a través de la política monetaria, o sea, retirando o aumentando la oferta de pesos según vaya evolucionando la expectativa y la realidad de los precios. El techo de la banda para el año calendario finalizado en diciembre es del 6,5%, dado lo cual los formadores de precios no pueden tener duda alguna acerca de las posibilidades efectivas que tiene el BCU para realizar ese tipo de políticas.
Es presumible en tanto que en los próximos días se observe una acentuación de la contracción monetaria con las consecuentes dificultades que tendrán los bancos y particulares para hacerse de los pesos que demande el público. *
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