Se activa la discusión sobre la conveniencia de estabilizar utilizando políticas monetarias fuertes
La economía norteamericana podía estarse enfriando aceleradamente y sus efectos sobre la periferia pudieran ser muy complicados. Tal es el sustrato de la tesis que esgrime el profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, en el marco de una entrevista realiza por el Folha de San Pablo el lunes pasado. El experto en materia económica, fue consultor del Tesoro norteamericano, del FMI, miembro del consejo de economistas de la Casa Blanca y uno de los mayores opositores a la política monetaria llevada adelante por Alan Greenpan y su sucesor al frente de la Reserva Federal, Ben Bernanke. Roubini sostiene que la gran potencia se encuentra al borde de una recesión que pudiera agravarse a finales de este año. Afirma que esto es un signo que debería preocupar a las economías emergentes, puesto que una desaceleración de la economía norteamericana repercutiría sensiblemente sobre estas. En tal sentido recordó que Brasil creció el año pasado tan solo un 2.3% y un 3,5% proyectado para este año, un «crecimiento mediocre» en el marco de lo que definió como el mejor de los escenarios globales. Preguntándose que sucedería entonces con las economías periféricas frente a un escenario recesivo de la principal economía del mundo. A pesar de que la expansión de la economía norteamericana para el segundo trimestre del año mostró un desempeño mejor al esperado, llevando incluso a revisar las metas de 2.5% a 2.9%, cuando se observa en detalle, se verifica que en varios aspectos viene empeorando. Según Roubini gran parte de ese crecimiento puede ser atribuido a la revisión de los volúmenes de stock, los cuales representan una tendencia al aumento de bienes no vendidos.
Freno del consumo
El PBI puede parecer más porque efectivamente se produjo mucho pero, al observar las ventas se constata que la demanda esta descendiendo, dijo el analista, estimando que las ventas finales crecerán apenas un 2,3%. Este defasaje, significa la acumulación de stock de bienes producidos, la que supondrá un ajuste para el trimestre que viene o el próximo.
Otro signo de esta desaceleración es que el consumo se está frenando lentamente, principalmente los bienes durables. En sus estimaciones, el polémico norteamericano, considera significativo el impacto recesivo que tendría el descenso de la actividad del mercado inmobiliario, lo que según él, tendría un efecto aún mayor que la caída de los valores del índice tecnológico nasdaq, en el 2000.
La recesión en la construcción peor que las puntocom en el 2000
Esta previsión la sustenta en el hecho de que el mercado de la vivienda tiene un peso mucho mayor en el PBI y su efecto acumulativo es amplio pues afecta a más personas que la del sector tecnológico. El alcance del sector inmobiliario, además de impactar más generalizadamente sobre la demanda agregada, tiene efectos considerables sobre la generación de empleo. Ya que el sector tecnológico ocupa relativamente pocos trabajadores y muy especializados, mientras que la industria de la construcción requiere mano de obra de diversos sectores de la Población Económicamente Activa (PEA), por lo que una recesión en el sector tiene efectos en un amplio espectro de la población. Desde 2001, aporta el 30% de los empleos directos, llegando al 40% con las actividades relacionadas. Dada esta incidencia es que Roubini augura que la recesión que pronostica sería mas seria y profunda que la de 2001, tras la caída de los precios del sector tecnológico.
E incluso sostiene que aunque la Reserva Federal resolviera bajar las Tasas de interés, no podría evitar un enfriamiento de la magnitud aludida. Afirma que se ha llegado a esta situación porque la autoridad monetaria norteamericana decidió no controlar lo que llamo la bola o pompa inmobiliaria, en alusión a lo ocurrido con las punto com a finales de los 90, que ahora parece estar a punto de estallar.
Con la vista en la política monetaria
Roubini considera que esta situación no puede ser revertida por la expansión del consumo, ya que este se encuentra al límite, estimando que ninguna acción de política monetaria podría alterar esta tendencia recesiva salvo amortiguar algunos de sus efectos mas superficiales.
Asimismo relativizó la incidencia amortiguadora que el crecimiento de China e India podría tener sobre la economía mundial, ya que estos, así como todos los países que exportan a EEUU verán resentidas sus economías. Afirmo que ello enlentecerá a China que por otra parte es gran comprador de commodities de Brasil y Argentina.
La recesión afectará a todos los exportadores de materias primas (nosotros por ejemplo) por que los precios de estos productos comenzarán a caer. Cosa que ya viene siendo visible en las últimas semanas.
El efecto que Roubini espera para las economías emergentes en un escenario de desaceleración de la economía norteamericana queda puesto en evidencia por lo antedicho, sin embargo atemperó su pronóstico, dada la estabilidad macroeconómica alcanzada en nuestros periféricos países, los buenos ritmos de crecimiento alcanzados y relativamente baja inflación, por lo que, lo más probable es que nuestras economías sufran una desaceleración importante en sus pautas de crecimiento, sin llegar a escenarios de crisis.
El analista reafirmó sus críticas a las políticas llevadas adelante por la Reserva Federal, al afirmar que sus responsables consideran que cuando se genera una de estas situaciones el regulador monetario no debe hacer nada, porque lo consideran muy arriesgado y cuando ven que va a estallar intentar reducir agresivamente el daño colateral.
En su opinión deberían utilizarse instrumentos de política económica antes para evitar que la situación se salga de control. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad