MAYOR REPRESENTATIVIDAD DE PAISES EMERGENTES

El silencioso proceso de reestructura del FMI

El proyecto surge de la revisión iniciada a mediados de 2004, cuya estrategia fuera presentada el año pasado en las reuniones anuales del Fondo. Abarca desde la propia forma de gobierno, hasta generar un cambio en el asesoramiento que el organismo brinda en materia económica. Al mismo tiempo se pretende revisar su función respecto a las economías emergentes, y hacia los países pobres.

 

Hacia atrás y hacia adelante

El FMI fue fundado en 1944 y se ha ido adaptando para sortear los escollos a lo largo de la segunda y ajetreada mitad del siglo XX, entre ellos cabe recordar la crisis del petróleo de los años 70, la crisis de la deuda de nuestros países de los años 80 y los diversos colapsos, crisis y debacles de estos mismos países en los 90. A ello debe sumársele la caída de la Unión Soviética y la emergencia de economías de mercado  en situación precaria  en toda la Europa oriental.

Hoy el siglo XXI supone otros desafíos y otras soluciones para los mismos.

Los principales aspectos a considerar del rol actual del FMI en el contexto contemporáneo, pasan por revisar su misión principal que consistía básicamente en mantener la estabilidad monetaria internacional y financiar problemas transitorios de balanza de pagos.

Pero la realidad lo ha obligado a abrir otros frentes de asistencia, como las sucesivas crisis de los 90 (Rusia, México, Sudeste Asiático, etc.). Estos fenómenos cíclicos y esporádicos de la economía mundial son los que han llevado a la elaboración de estrategias para la evaluación periódica del sistema financiero, como a medidas tendientes a la transparencia de los datos.

 

La economía y la política

Las asimetrías de las distintas economías del mundo frente a las transformaciones acaecidas en el marco de la economía global, llamada de flujos o posfordista, ha dejado a varias países fuera de este nuevo y dinámico ordenamiento, por lo tanto el FMI ha tenido que extender su colaboración hacia los países que más vulnerabilidad han mostrado a la hora de insertarse en estos procesos globales, para tratar de amortiguar al menos los efectos de dichos cambios.

Otros fenómenos, pero de índole política, han signado el inicio del nuevo siglo que modificaron radicalmente el contexto de intervención del organismo y lo obligaron a redireccionar y ampliar sus funciones iniciales, como los acontecimientos del 11 de setiembre en Nueva York. Es este contexto, el FMI tuvo que implementar medidas para la lucha contra el financiamiento del terrorismo y el lavado de dinero.

Por un lado, esta diversificación y ampliación de funciones generaron problemas en la asignación de recursos y una baja considerable en la eficacia de los programas financiados.

 

Cambios y transformaciones

Los cambios y transformaciones de la realidad han hecho explosionar los criterios que permitían anticiparse a tendencias consideradas lineales.

Los nuevos vaivenes de una macroeconomía regida por los flujos financieros, baja inversión en capital fijo y extrema volatilidad de las decisiones de inversión y de colocación de los capitales, modificaron el escenario.

Las inversiones permanecen en los lugares mientras les es rentable, ante cualquier cambio se relocalizan en cualquier sector del globo donde las condiciones le sean más propicias.

Esta deslocalización de los capitales y de las unidades productivas complica la elaboración de estrategias, tanto de desarrollo como de anticipación, sin tener en cuenta la asunción de riesgos. Simultáneamente la concentración de las decisiones en los nodos gerenciales, ubicados en los centros financieros del mundo, en detrimento de la relativa autonomía de la que gozaban los Estados-Nación, ponen de relevancia la necesidad de aggiornar este instrumento multilateral de crédito.

¿Está el FMI preparado para abordar los desafíos que supone corregir estos desequilibrios?

Diseñar la estrategia para ello parece ser el objetivo de esta reestructura.

La prioridad parece encaminarse hacia las siguiente líneas estratégicas:

 

Los bloques regionales

Tendientes a intentar corregir los mencionados desequilibrios de la nueva economía mundial que afectan directamente a los países más vulnerables.

A su vez, y visto el nuevo marco económico organizado por bloques regionales, el FMI se plantea profundizar el seguimiento de aquellas economías que, por su importancia relativa, puedan tener impactos en los demás integrantes de sus respectivas regiones, así como generar desequilibrios de carácter global.

Las medidas específicas para mejorar el asesoramiento parten de incorporar las realidades de estos bloques a través de:

– establecer un nuevo procedimiento de consulta multilateral para facilitar el diálogo con grupos de países.

– ampliar las funciones del Grupo Consultivo de Tipo de Cambio, para que su seguimiento alcance a las monedas de las principales economías emergentes.

– la formulación de planes regionales, que aborden los principales problemas que enfrenta cada región.

 

Respecto a los países individualmente considerados pasar de la cobertura integral hacia la selectividad de cada caso, prestando mayor atención a los respectivos contextos regionales.

Así mismo esta reestructura promete prestar más atención a los efectos secundarios y a las enseñanzas que se desprenden de las experiencias de otros países.

 

FMI y los países emergentes

La creciente participación de las economías en desarrollo supone prestar más y focalizada atención al desempeño de éstas, y reforzar su asistencia para momentos de crisis en el entendido de que estos desequilibrios luego se transfieren al interior de sus bloques regionales. Para ello el FMI está dispuesto a apoyar convenios intrarregionales para el fortalecimiento de las reservas comunes de modo de propender a su estabilidad.

Para los países emergentes que se han convertido en importantes participantes de la economía mundial, la prioridad debe ser intensificar el análisis macroeconómico franco y focalizado afianzando la supervisión de los mercados financieros y de capital. Paralelamente, el FMI podría redoblar sus esfuerzos en lo atinente a la prevención de las crisis y la respuesta frente a las mismas.

 

El principio básico es pagar

Ante la ocurrencia de crisis de pago se buscará atender en su excepcionalidad las reestructuraciones de las deudas y sus posibles atrasos. En el documento se reitera que para el acceso a nuevos créditos será indispensable el pago de los atrasos. Para los casos de reestructuración se prevé que el otorgamiento del financiamiento dependa de un acuerdo respecto a un «paquete fiscal» y la estipulación de un plan de estabilidad macroeconómica, requisitos no muy distintos a los actuales.

 

En cuanto a la política respecto a los países más pobres:

Las estrategias estarán centradas en la reducción de la pobreza a través de la incorporación de instrumentos más flexibles en consonancia con los objetivos del milenio de ONU de reducir los indicadores de pobreza a la mitad para 2015, para lo cual el FMI, junto al Banco Mundial, realizarán un monitoreo conjunto de los avances en la materia. Estos logros se prevén a través del aumento de los flujos de ayuda y las medidas para el alivio de la deuda, asegurando criterios de gasto público que eviten nuevamente el sobreendeudamiento.

 

La financiación del fondo

Visto que se proyecta una caída en los ingresos de la institución, por los pagos adelantados de varios países, entre ellos Uruguay, además de la disminución d
el gasto, se implementará un nuevo modelo de financiación para el futuro, que no dependa tanto del cobro a los créditos sino más bien de las fuentes de ingreso buscándose que sean estables en el tiempo

Por último y respecto a la propia estructura de gobierno del Fondo, se pretende lograr la equidad en la representación que garantice, tanto la legitimidad de la dirección como su eficacia.

Por ello los países emergentes, los países más pobres y los más pequeños, deben tener una participación proporcional a su creciente importancia en la economía mundial, y en la reestructura de la dirección de la organización, que está prevista a través del aumento de las cuotas de representación de estos países que ha estado históricamente disminuida.

Asimismo se espera dotar de mayor transparencia la selección de la Gerencia, así como la reformulación de otros aspectos relativos a la gestión y a la conducción de este organismo. *

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