SE CONFIRMA EL RIESGO INFLACIONARIO

Los precios minoristas subieron más de lo esperado en agosto, 0,8%, y el BCU contraerá la oferta monetaria

Si bien las expectativas que tenía el sector privado sobre la inflación de agosto dos semanas atrás eran de un aumento de medio punto porcentual, la publicación del indicador del aumento de los precios mayoristas en el mes, estaba anticipando que ya sobre mediados del mismo se advertía un incremento mayor al esperado en esta área de precios.

Esto, a diferencia de la previsión que el mercado hacía del impacto que el aumento de los precios del combustible generarían sobre los rubros de transporte y vivienda. Lo que no pudo ser anticipado fue el aumento de los precios de la alimentación, los rubros de sustitución de la carne y los precios de frutas y otros vegetales. La inflación minorista de agosto fue de 0.79% acumulando en los doce meses previos un registro de 6.85%. Además de los incrementos en los rubros de la alimentación y la vivienda derivados del aumento del precio del combustible, en agosto también incidieron las nuevas remuneraciones del servicio doméstico con vigencia en el mes.

 

Medida cautela

La inflación está bajo control pero su tendencia preocupa en particular porque ya hace unos cuantos meses que el Banco Central ha comenzado a aplicar una política monetaria contractiva que por momentos genera breves desencuentros entre la creciente demanda de pesos y la oferta que la autoridad monetaria deja en los bancos y esto multiplican sobre la plaza.

En una perspectiva de meta programa para el año en curso, la inflación anualizada aún está dentro del rengo admitido pero debe comenzar a descender a los efectos de que en diciembre se ubique dentro del rango programa que para los doce meses finalizados en diciembre bajará del 5%-7% actual al 4.5.%-6.5% del programa 2006. Los riesgos de un desborde de la meta están acotados y el sector privado sigue confiando en la capacidad del Banco Central de manejar los instrumentos correctivos de la política monetaria.

Sin embargo, quedan sin develar incógnitas sobre cuya evolución advertía el BCU y que, particularmente se concentran en si el aumento de la productividad de la economía permitirá amortiguar o neutralizar los nuevos aumentos salariales que continúan negociándose. El año pasado el aumento de la productividad medida como relación de incremento del producto y los aumentos salariales en el período aumentó un 6%. *

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