Aterrizando en una nueva realidad

El mes de agosto culminó mostrando en general un leve repunte en las cotizaciones de los títulos soberanos -en especial de los países emergentes- en los mercados de valores.

A lo largo del mes se sucedieron altas y bajas, unas veces leves y otras de mayor magnitud, en una especie de «vaivén» que reacciona con las noticias fundamentalmente económicas y los comportamientos de los distintos agentes inversores (toma de ganancias, especulación, etc.).

Es claro que no se percibe una tendencia consolidada, como viniera ocurriendo hasta los primeros meses de 2006, y ello parecería derivar en una mayor cautela de parte de los inversores. Así se muestran más sensibles a las señales sobre la evolución de las tasas de interés, un eventual enfriamiento del crecimiento económico, pronósticos de inflación, ocupación, productividad y otras variables y conceptos similares.

Podría incluso eso explicar la baja operativa de valores que se registra en el mercado local. Si así fuera, no debería constituir una señal de alarma tan grave. Posiblemente los inversores no hayan definido aún sus estrategias -que si cambian los escenarios posiblemente también habrán de ajustarse-. Pero tampoco se trata de desperdiciar las oportunidades.

Llegamos a setiembre y la interrogante, ¿será momento de entrar o salir de las inversiones? y ¿en qué o para hacer qué?, cobra cada vez más fuerza en el Uruguay. Pensamos que es hora de comenzar a dar respuestas. Los inversores no pueden dejar de tomar decisiones por temor a equivocarse. Tampoco los emisores pueden perder el impulso por desarrollar instrumentos financieros para financiar sus proyectos. Y sobre todo el Mercado (las Bolsas, sus agentes y reguladores), debe procurar encauzar las acciones con otra dinámica.

(*) Director de GBU Sociedad de Bolsa SA

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