Astori no solicitará la dispensa para negociar pero se aguarda un llamado de Vázquez en las próximas horas
Ha sido confirmada la reunión de los ministros de Economía del Mercosur en Rio de Janeiro el próximo viernes y en la cual, a diferencia de lo que se especulaba la semana pasada, Uruguay no planteará la dispensa que lo habilite a comenzar la negociación formal del TLC con los EEUU.. Los temas a tratar se centrarían en el ajuste de la estrategia de los países del bloque en el comienzo de las reuniones en Ginebra para relanzar la Ronda Doha luego del fracaso de julio pasado. Se pasará revista a los trabajos de los grupos técnicos en materia de coordinación macroeconómica y el análisis de una eventual posición común del bloque para la próxima Asamblea del FMI en Singapur. De cualquier manera el viaje de Astori y un eventual llamado previo del presidente Vázquez al presidente Lula podría aportar novedades de interés sobre la marcha de la delicada estrategia uruguaya hacia diciembre.
Esta semana podría ser decisiva a los efectos que Uruguay avance hacia el logro de la dispensa que necesita para iniciar formalmente la negociación con los EEUU. El país tiene el próximo 2 de octubre en la reunión de la Comisión Bilateral Uruguay-EEUU en Montevideo una instancia de especial importancia.
A dicha reunión Uruguay llegará con un informe similar al que recibieron los jefes de los partidos políticos el lunes 21 del corriente, ampliado en la definición de las modalidades de negociación posible.
La Oficina del Representante Comercial del presidente Bush (USTR) deberá comunicar al Congreso el inicio de las negociaciones, comunicación que las partes desearían se produjera antes de la reunión de Montevideo y a cuyos efectos debería mediar alguna formalidad agregada en Washington.
Uruguay debe de llegar a esa instancia con la aprobación de sus socios del Mercosur para iniciar estas negociaciones o en su defecto deberá cambiar su estrategia con opciones enfrentadas.
La reunión del viernes
En un primer momento se pensó que la reunión de Rio de Janeiro, sería restringida a los socios originales del Mercosur, en cuyo caso pudiera haberse constituido, quizás, en una instancia de aproximación a la definición del bloque sobre la dispensa que solicitara Uruguay para emprender la negociación con EEUU.
Esa reunión citada por la presidencia pro témpore del bloque con un temario que incluye temas pendientes y una actualización de la situación en la que se halla la negociación multilateral en el marco de la OMC, va a ser de integración más amplia de la conveniente para abordar, aunque sea informalmente, este tipo de decisiones.
Debido a ello, es de pensar que Astori sólo utilice el evento para informar sobre la posición del país respecto a la negociación multilateral y poco más. En esa perspectiva, fuentes gubernamentales le comentaron ayer a LA REPUBLICA que, probablemente, antes del viernes, el presidente Tabaré Vázquez conversará telefónicamente con su par Inácio «Lula» Da Silva, a los efectos de lograr alguna aproximación que en Río, permitiera eventualmente a Astori y Mantega, avanzar en lo que será la solicitud formal de la dispensa que Uruguay debe efectivizar con cierta urgencia.
¿Frente común sobre reestructura del FMI?
La postura más concreta, además de la puesta a punto de las posiciones sobre la Ronda Doha sería la de Argentina, que a través de su ministra de Economía, Felicia Miceli planteará que los países del Mercosur tengan una postura común frente a la profunda reestructuración estratégica que intentaría realizar el Fondo Monetario Internacional. Este punto será de los más polémicos, ya que si bien Argentina y Brasil han cancelado sus deudas con el organismo, lo cual los coloca en una posición más fuerte dentro de los países deudores -como Uruguay y Paraguay- la situación podría crear cierta tirantez dentro del grupo del Mercosur.
Otro de los puntos que será impulsado por Argentina tiene que ver con la difícil convergencia hacia la creación de una moneda común para Argentina, Brasil, Paraguay, Venezuela y Uruguay y la creación de un regulador central para manejarla.
Las reuniones de los ministros de Economía se han discontinuado como toda la estructura institucional del Mercosur luego de la salida cambiaria unilateral de Brasil en 1999 y la crisis argentina posterior.
Las anteriores reuniones de los ministros de Economía del Mercosur, se habían limitado a la discusión de aspectos en materia de unión aduanera. Ahora, con la presidencia de Brasil y la amenaza del TLC uruguayo con los EEUU conjuntamente al fracaso de Doha, se habría recreado el interés en recomponer la institucionalidad básica del bloque, en materia económica en particular.
El planteo que Argentina aspira a compartir con el Mercosur consistiría en que el FMI considere en sus revisiones de los programas los progresos efectuados en materia de inversión social, y que los mismos sean considerados dentro de las cuentas públicas. Otro planteo que el Mercosur llevaría en su conjunto, es que el FMI disponga de una línea de préstamos de contingencia ante situaciones de crisis, dotados de una menor condicionalidad que la que determinan los créditos afectados a estas circunstancias.
Coordinación macroeconómica
El encuentro servirá para que Miceli y el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, revisen las novedades que pudieran haberse logrado en la coordinación macroeconómica y financiera, preámbulo para la creación de una moneda común. En una primera instancia dicha moneda se utilizaría para el intercambio comercial entre ambos países. El comercio exterior de los dos países es de unos quince mil millones anuales.
Este se señala como el primer paso para lograr en un tiempo aún no resuelto, la circulación de una moneda común en la región, como lo es el euro en Europa. Se cree que con la moneda común de intercambio comercial, el dólar dejaría de ser (por lo menos para Argentina y Brasil) un problema sujeto a constantes variaciones en sus valores. Para que los países más pequeños no queden fuera de las negociaciones que se efectúan entre Brasil y Argentina, se plantearía la creación de un fondo de ayuda económica.
Estos fondos se aproximarían a los cien millones de dólares y serían financiados por el Banco del Mercosur, considerado como un organismo financiero específico. La idea central de Brasil es no crear un Banco desde cero, sino que podría ser la conjunción de una entidad financiada con fondos que provengan de instituciones estatales de Argentina y Brasil, a lo cual se podría sumar Venezuela, a través del Bandes. *
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