EL LEGISLADOR ALFREDO ASTI ANALIZA LOS PAGOS ADELANTADOS AL FMI

Cancelación anticipada de deuda pública

En primer lugar debemos descartar por incorrecta la disyuntiva de anticipar estos pagos en lugar de aumentar el gasto social. No podemos equivocarnos en las distintas categorías de estas operaciones. Anticipar el pago es en realidad solo un cambio (muy importante como luego veremos) de fuente de financiamiento, y nunca puede confundirse con un aumento del gasto, al cual estamos limitados, no por imposición externa, sino por la crítica situación en que encontramos al país y de la cual lentamente estamos recién comenzando a salir.

Esas deudas que se cancelaron anticipadamente debían pagarse obligatoriamente en el correr de lo que resta de 2006 y en 2007. Eran una especie de espada de Damocles en el perfil de nuestro endeudamiento cuando asumimos el gobierno. Recordemos que decíamos en nuestro programa respecto de la integración del país al mundo y la relación con los organismos financieros internacionales «…desde el cumplimiento de las obligaciones contraídas por el país promoveremos una relación de mutuo respeto…». O sea que partiendo de la base de que cumpliríamos esas obligaciones, el problema pasa a ser entonces cuál es la mejor forma de cumplirlas.

Con una deuda muy relevante en relación al PBI y vencimientos muy concentrados en los primeros años, la estrategia del gobierno consistió primeramente en acordar con los organismos multilaterales de crédito, asegurando la renovación de los créditos, y luego recurrir a los mercados voluntarios para hacer frente a las necesidades de financiamiento de corto plazo. Al mismo tiempo se creó una Unidad de Gestión de la Deuda con el objetivo de optimizar el manejo de la Deuda, basándose en los siguientes lineamientos: i) adelantar financiamiento para aprovechar los, en general, relativamente bajos intereses de la deuda soberana de países emergentes y de nuestro país en particular; ii) disminuir deuda relativamente cara; iii) extender la duración promedio de la deuda; iv) sustituir deuda condicionada por deuda soberana y; v) impulsar la desdolarización de la deuda pública.

Es en este marco que se realizó la última emisión del Bono 2022 en los mercados voluntarios internacionales por 500 millones de dólares, a una tasa de interés que respecto de las tasas de los bonos norteamericanos que siempre se toman como referencia, tiene una menor diferencia que la correspondiente a la primera y segunda emisión de dicho bono. Los fondos obtenidos, sumados a algo más de 400 millones de dólares de reservas, fueron utilizados para adelantar pagos de deuda al FMI que vencían en el correr de 2007, fundamentalmente.

Con las operaciones anteriores y esta última, ya se logró el objetivo de redistribuir la concentración de amortizaciones que se presentaba para 2006 y 2007, en palabras del ministro de Economía, derribar «las torres» de vencimientos de deuda.

Con las cancelaciones anticipadas al FMI realizadas este año (la primera fue en el mes de marzo por 626 millones, y la segunda a fines de julio por un equivalente a 916,4 millones de dólares), la deuda con ese organismo es hoy de aproximadamente 1.000 millones de dólares con vencimientos fundamentalmente en 2008. Debe también tenerse en cuenta que las tasas de los préstamos del FMI aumentan en función de su relación con la cuota que el país tenga con el mismo; es decir que al cancelarse esas obligaciones se disminuyó «el castigo» adicional que se tenía por el sobreendeudamiento originado con el Fondo durante la crisis de 2002.

Estas últimas operaciones (junto con cancelaciones anticipadas con el Banco Mundial y el BID) permitieron disminuir la elevada vulnerabilidad financiera del país, al lograr:

* Mejorar el perfil de endeudamiento al cambiar deuda de corto plazo por deuda a largo plazo. Se pasa de vencimientos de un año a vencimientos en 2022.

* Reducir la exposición frente al FMI. Nos posicionamos mejor ante una situación futura que pueda requerir financiamiento urgente;

* Sustituir deuda condicionada por deuda soberana, lo que nos pone en una situación de mayor fortaleza en las negociaciones con los organismos multilaterales, en particular con el FMI.

* Disminuir Deuda Bruta usando reservas que generan un retorno menor que los intereses de deuda contratados, no quedando en situación vulnerable, ya que estas últimas se mantienen en un nivel similar al de antes de la crisis (tres mil millones aproximadamente).

Tampoco se afecta con estas operaciones el programa previsto de desembolsos del FMI, ya que según expresiones del ministro de Economía no se prevén cambios en los criterios actuales. Cabe decir, no se ha perdido ninguna capacidad de volver a tener la cobertura adicional extraordinaria que ya se tenía. Por el contrario, el anticipo seguramente mejorará la calificación para que el país pueda acudir en situaciones extraordinarias a tal cobertura.

En síntesis, lo que se logró, y debemos celebrar, es cambiar a menor costo una deuda con vencimientos hasta 2007 por otra sin condicionamientos que vence en 2022, y con los ahorros generados (alrededor de U$S 45 millones de dólares) aumentar el espacio fiscal genuinamente financiado para las áreas priorizadas en el Presupuesto y Rendición de Cuentas. Cabe decir, atender el gasto social e inversiones en infraestructura.

Como le propusimos a la ciudadanía en las elecciones nacionales estamos cumpliendo los compromisos asumidos por el país, y antes de terminar este primer período de gobierno del Frente Amplio habremos eliminado la deuda con el FMI, y con ello, sus condicionamientos. *

(*) Diputado por Asamblea Uruguay, Frente Amplio.

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