EL PRIMER BILATERAL SUDAMERICANO

El inicio del TLC chileno – peruano concretó ayer la oportunidad expuesta por Cepal dos meses atrás

Esta es la motivación inicial del proceso, la que explica por qué en los cinco últimos años se han formalizado con leyes de internalización TLC con EEUU y diez países, al tiempo que otros diecisiete TLC más han sido firmados y están en vías de internalización legislativa. La construcción de esa red de uniones aduaneras formales se ha extendido aun más en los últimos meses, cuando el mundo percibió y luego conoció el virtual fracaso de la solución multilateral de apertura comercial prometida en el mandato Doha.

La Separata Económica publicó el 17 de agosto pasado un artículo del director de Integración de Cepal, Osvaldo Rosales, en el cual el ex negociador chileno elaboraba la base teórica de esa expansión del bilateralismo que se observa en América particularmente. En dicho artículo Rosales explica las condicionantes de este bilateralismo, explica su conveniencia desde el punto de vista de los accesos al mercado y, sobre todo, el aporte del chileno refiere a la utilidad de los TLC con EEUU como instrumento de revitalización de los acuerdos regionales que se venían resquebrajando. Lo de Chile y Perú tiene fundamentos de utilidad recíproca concretos. Aparece como una manera de utilizar los bilaterales firmados por ambos países con EEUU, para automáticamente incorporar sus normas a las que regulan el nuevo TLC, en particular en el caso peruano-chileno, lo que refiere al área de inversiones y servicios, área que no cubría el Acuerdo de Complementación Económica (ACE).

 

CHILE – PERU

Los cancilleres de Chile y Perú, Alejandro Foxley y José Antonio Belaúnde firmaron ayer en Lima el primer Tratado de Libre Comercio suscrito entre dos países latinoamericanos. El TLC, que se constituirá en un precedente de rápida extensión a otros países de la región, se estructura sobre una ampliación del AEC vigente desde 1998, y le agrega capítulos des comercio de servicios, Inversiones y Solución de controversias. El acuerdo firmado ha generado una fuerte expectativa porque se constituye en una tercera vertiente de una modificación importante de las estrategias nacionales en la región, no sólo en el vínculo con el comercio de bienes y servicios sino, particularmente en lo que refiere a las disciplinas y normas que aseguren un aumento de la inversión externa directa y una mayor funcionalidad de ambos países con las normas que regulan el comercio y la inversión en el marco de la APEC (Cooperación Económica del Asía y el Pacífico). Las corrientes del comercio y la inversión entre los países que bordean el Pacífico se ha incrementado notablemente en el pasado reciente, de la mano de la expansión productiva del Asia y el proceso de incorporación de varios países del área a la OMC. Pero, además, la visita de «la sociedad chilena» a Perú tal cual definiera Belaúnde el arribo de la amplia delegación que acompañó a Foxley, forma parte según éste de una estrategia de aumento de la inversión chilena en América Latina, prioridad definida por la novel presidenta chilena Michelle Bachelet. La inversión externa del excedente acumulado por Chile se ha extendido por el mundo, y en lo que refiere al caso, se supone que el TLC firmado ayer, extendiendo el modelo de protección de inversiones ínsito en los tratados firmados por ambos países con EEUU, permitirá que la ya elevada IED chilena en Perú; U$S 5.000 millones estimados, se multiplique rápidamente. *

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