La Comisec no piensa exactamente lo mismo que la Presidencia
En uno de los capítulos del trabajo, intitulado «Enseñanzas del Mercosur y preocupaciones en torno a los TLC con EEUU, los autores del informe, los economistas Papa y Quijano con los aportes de Rodrigo Arocena y Gabriel Valente sintetizan en nueve «preocupaciones» lo que a juicio del equipo de investigadores aparecen como advertencias generadas en la revisión de los procesos de negociación de los TLCs bilaterales con los EEUU. Veámoslas.
Necesidad de información y participación amplia
El estudio considera que debe atenderse la tensión existente entre, por un lado la estrategia negociadora y por otro, los distintos sectores de la sociedad que no siempre ha sido bien resuelta. Esto supone generar canales de divulgación claros y permanentes. Los autores afirman que el argumento de negociar y en caso de que no se logren los acuerdos retirarse, no considera los intereses y las presiones que emergen en la negociación y que impulsan la concreción del acuerdo. Así mismo advierten sobre el grado de solidez organizacional y la coordinación que el grupo negociador norteamericano tendría, conformando un sólido bloque en el que se articulan sectores empresariales con fuertes conexiones con el Congreso, lo mismo sucede con las organizaciones de la sociedad civil que concentran una gran capacidad de incidencia.
Asimetrías comerciales
Otro aspecto a tener en cuenta es la condición asimétrica de la relación comercial. Una economía pequeña no puede ignorar este aspecto que se refleja en todos los niveles de la negociación y la reciprocidad debe ser compensada para que los desequilibrios derivados de estas diferencias de escala se atenúen. Para amortiguar los efectos de esta disparidad deben incorporarse a los equipos negociadores los mejores funcionarios y técnicos.
Bienes- Agricultura
Un capítulo aparte, por su relevancia, es el que refiere a las negociaciones del área agrícola, teniendo en cuenta que muchos de los aspectos de este rubro estarán fuera de los acuerdos bilaterales, ya que EEUU demanda que sean negociados en el marco de la OMC, donde hasta hora los avances en la materia han sido casi nulos. En otro sentido, la producción agrícola estadounidense recibe fuertes subsidios que no serían desafectados por la firma de un tratado de libre comercio. Por lo que los autores se preguntan, cómo será contemplada la situación de esos productos en el marco de una política regida por el libre comercio, por ejemplo: el caso del arroz. Los autores expresan sus preocupaciones originadas en la negociación colombiana con los EEUU en materia de bienes, en rubros específicos y sensibles para la economía de nuestro vecino colombiano.
Laborales, ambientales, compras públicas
Otra preocupación es la relativa a los otros ítems que incluye un acuerdo comercial de este tipo, que trasciende los aspectos meramente comerciales, y tiene que ver con aspectos legales y jurídicos, de propiedad intelectual, de empresas públicas y compras del Estado, de temas laborales y ambientales. Los especialistas enumeran diversas falencias de nuestro marco normativo, entre ellas la protección a las Pymes, de las que una gran parte de su actividad gira en torno a las compras del sector público.
El condicionamiento de la política económica
Los márgenes de maniobra en materia de política económica es otro de los aspectos sensibles a considerar, ya que los niveles de autonomía del país son muy escasos debe propenderse a su ampliación, y es de esperar que un posible acuerdo no nos limite aún más, quitando grados de libertad al respecto. Vale la pena recordar las rispideces que un posible acuerdo con EEUU, esta generando en el seno del Mercosur.
Comercio y competencia
Respecto a las reglas de comercio y de regulación de la competencia, según los analistas uruguayos, existe cierta ambivalencia en la posición norteamericana, tal cual surge de las experiencias chilenas, colombianas y peruanas, ya que para algunos aspectos hace valer las normas de la OMC en la materia (antidumpiung, por ejemplo) y en otras apelan a su legislación interna.
¿Hacia dónde se va? ¿Qué se quiere?
Es necesario considerar los efectos que un posible tratado de este tipo puede tener en la relación con los socios regionales, señalan los autores. En este plano, como en tantos otros, la posición de los socios mayores del Mercosur aún no es clara. Por último, los analistas advierten sobre la posibilidad de alcanzar los objetivos «loables» previstos en una negociación de éstas características, esto es ampliar, aumentar y diversificar nuestro comercio y que ello sirva para desarrollar actividades con fuerte incorporación de valor agregado, y no una mera reproducción de la actual matriz exportadora del país. Los autores advierten que la experiencia chilena luego de dos años y medio de aplicación del tratado «…(cuyos) datos no son concluyentes …indican que, contra lo que los negociadores chilenos esperaban, que las exportaciones chilenas a EEUU acentúan la concentración en bienes primarios de bajo valor agregado y que el número de empresas exportadoras, en lugar de aumentar, se reduce levemente.» A partir de lo cual, los autores se formulan las siguiente interrogante: ¿qué tipo de inserción internacional se perfila a partir de la firma de un TLC con los EEUU? *
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