Todo bien, pero habrá que aguardar la opinión del gerente
La observación de la principal auditoria externa que tiene el país destaca el crecimiento, el mantenimiento de la disciplina fiscal y la capacidad del BCU y el gobierno de haber logrado despejar los riesgos inflacionarios que se insinuaron el primer trimestre del año. La única pregunta que generó cierta incomodidad en la sede del Ministerio fue la reiteración de una de la críticas dominantes en la discusión económica actual: ¿por qué Uruguay no puede aumentar su superávit fiscal primario -antes de pagar los servicios de deuda-, como colchón que opere como instrumento anticíclico capaz de mejorar el riesgo de choques adversos en el futuro? El ministro Astori explicó la tendencia a la disminución de dicho superávit observada en los últimos meses indicando que no es una práctica correcta evaluar las metas o su proyección a partir de la consideración de períodos intertemporales afectados por estacionalidades y variables imprevistas. Marcos Piñón confirmó la razón expuesta por el ministro sentenciando «para nosotros el cumplimiento es adecuado». El jefe de la delegación restó importancia a esos picosinferiores al 3.7% que se han venido manifestando últimamente. En suma, el FMI tiene confianza en la política fiscal del gobierno, lo que conjuntamente con el éxito de la política monetaria para disminuir los riesgos inflacionarios y la corrección al alza del crecimiento del PBI en casi medio punto porcentual, prácticamente definía el éxito de la revisión. Incluso el exceso de acumulación de divisas que el FMI había observado en oportunidad de la cuarta revisión como riesgo de inhibición o mediatización de la política monetaria, ha sido atenuado en los últimos meses.
Metas cualitativas
Habrá que aguardar el informe que la misión elevará al Directorio del Fondo en una semanas más para saber algunos detalles agregados acerca de cómo se evalúa el cumplimiento de las metas «estructurales» que el gobierno uruguayo se ha propuesto y expuesto al organismo como presupuesto de sustentabilidad del programa y garantía de capacidad de pago a futuro. El FMI había concedido un conjunto de dispensas o waivers, en la aprobación de la cuarta revisión, el 29 de junio pasado. En particular había «comprendido» las dificultades que tenía la ejecución de las tres o cuatro reformas comprometidas para el curso de este año.
En la carta de intención del 13 de junio firmada por Astori y Cancela, el gobierno uruguayo solicitó esas dispensas para la reforma de la caja policial, el traslado de junio a setiembre de la implementación de la Reforma Tributaria y la extensión hacia fines de noviembre de la reforma financiera.
Naturalmente la dilatoria que está sufriendo la aprobación de la reforma tributaria y el virtual cierre del año para la aprobación de cualquiera de las demás reformas merecería alguna observación del organismo, independientemente que la decisión del gobierno de disminuir el peso de la deuda «condicionada» ya ha disminuido mucho la ya escasa potencia auditora del FMI. *
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