MIENTRAS EL GOBIERNO CIERRA LAS CARPETAS DE INFORMACION QUE ENTREGARA A LOS PARTIDOS POLITICOS

La discusión pública de la negociación comercial con los EEUU exige una consideración previa del entorno

Será una discusión compleja, muy abierta, que el gobierno, probablemente, intente ordenar y divulgar convenientemente. En base a esa información se podrá, por ejemplo, si es o no conveniente que los negociadores del grupo de Bienes se proponga una exoneración inicial y a cero de las exportaciones de carne bovina, o de los lácteos; probablemente, además de los objetivos, se nos comunicara porque no aceptaríamos una desgravación lineal a cinco años, por ejemplo.

Y allí ya deberíamos saber algo más del juego global: por ejemplo, saber que el TLC con Colombia habilita de inmediato con arancel cero la exportación de carnes de elevada calidad y duplica el cupo para la carne bovina situado hoy en el Sistema General de Preferencias en unas 30.000 toneladas. Si la explicación contiene, además, sobre cómo los países de clima tropical han logrado producir carne bovina con razonable productividad y, además, Colombia ha negociado un buen capítulo de normas de origen, quizás se pueda entender porque, quedar afuera del juego es perder indefectiblemente el mercado principal. Multiplíquese el razonamiento de la carne por el 90% del universo arancelario y elévense los resultados por el número de temas de negociación y ubíquense los resultados en un contexto dinámico en el cual lo bilateral, es necesariamente, multilateral. Recién entonces se podrá entender porque es realmente difícil introducirse en esa discusión con alguna posibilidad de éxito.

El riesgo inicial  es la confusión

Introducir a la ciudadanía en la discusión específica de los temas y subtemas es generar automáticamente la confusión, el temor y el conflicto potencial. Esa participación no puede seguir en línea la negociación, lo que no quiere decir que la ciudadanía no deba aprender. Debe aprender, y mucho, en esta negociación. Lo que si es posible hacer es intentar discutir la conveniencia de negociar, entender las razones básicas de oportunidad, sobre todo, y luego saber por qué, para mejorar el comercio, y el usufructo social de la oportunidad, los pobres necesitan la Ley.

Pero aún esa aproximación ciudadana a la negociación debe plantearse con mínimos ordenamientos.

En la tabla adjunta se ha intentado ordenar en cinco grandes renglones algunos de los temas principales de esta discusión previa: la de la conveniencia de negociar desde una estatura de Estado. A manera de ejemplo: en el renglón se identifican algunos de los condicionantes de entorno que determinaron la decisión presidencial del miércoles 9: la convicción de bloqueo formal que tiene el país en la región y que retrotrae al conflicto histórico de puertos.

El bloqueo no es un accidente de visos ambiental sino un dato de la geopolítica y la historia. La mejora del comercio jugada al éxito de la negociación de Doha suena a utopía infantil para el Uruguay en particular. Y lo del bilateralismo competitivo puede ejemplificarse con riesgo de quedar detrás de Colombia como exportador de carne bovina en el acceso al principal mercado del mundo…y después, a los demás. Después de Chile también o de Costa Rica, entre otros por no decir de Brasil mañana. En cada uno del resto de los renglones hay un señalamiento de los temas que deberían recorrerse en esta discusión, antes de ingresar en la lectura de los asuntos específicos que la semana próxima nos zambullirán en un maremágnum de información menor. Hagamos un esfuerzo tolerante de recorrer esa instancia previa de ubicación de la negociación. Después quizás sea posible acompañar a los negociadores en los grandes resúmenes. Y al final, tendremos la tranquilidad acerca de que nuestros representantes podrán aprobar o no la Ley que interanlizaría el acuerdo, si este fuera alcanzado. *

J.J.

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