DGI y el "operativo pollo": infidencia y datos falsos en un complejo caso
El director general de Rentas, Eduardo Zaidensztat, relató ayer a la periodista Sonia Breccia, en el programa «Primera Voz» que se emite por 1410 AM LIBRE, los pormenores de este caso.
Zaidensztat recordó que ‘estuvo en el Parlamento el sector avícola explicando el problema que tiene (el sector)» y planteando »la competencia desleal». Fue a partir de ahí que «se pidieron las actas en el Parlamento».
En Uruguay se faenan 700 mil pollos por semana, o sea casi 3 millones por mes. A pesar de que el Ministerio de Ganadería tiene sus veterinarios en las plantas de faena la declaración que se les daba era de algo más de un millón de pollos al mes.
Estudios realizados por técnicos de la DGI pusieron al descubierto que «no eran los tres millones que se cantaron en el Parlamento ni el millón y medio que informaron a los veterinarios, sino que vimos algo muy inferior a eso», dijo el director de Rentas.
Agregó que «uno de los voceros del sector avícola era un funcionario que trabajaba en la DGI». Cada vez que se decía «vamos a hacer el operativo pollo (o sea el control de las plantas), siempre tenía alguien infidente que hablaba hacia fuera», dijo Zaidensztat.
«Hoy está demostrado quién era y por supuesto que es asesor de las principales empresas de las que encontramos desvíos enormes». Esta persona fue retirada de la DGI y actualmente comparte la actividad privada con su trabajo de funcionario público en la Auditoría Interna de la Nación.
Actualmente la DGI tiene inspectores las 24 horas en todas las plantas de faena, con «tres turnos» de trabajo los siete días de la semana
«Estamos controlando lo que se faena, y casualmente esta semana que estamos controlando, están faenando mucho menos. Nos vamos a quedar hasta determinar cuál es el precio del pollo», dijo el jerarca.
La importancia de la tarea de la DGI «es muy sencilla, porque el presupuesto que tiene el gobierno central para moverse lo financia en un 77 o 78% los ingresos que provienen» de este organismo.
El caso La Pasiva
Consultado sobre cómo se sentía sobre el tema La Pasiva aseguró que «sumamente tranquilo. Cuando se cambió en un caso específico el criterio» de la Justicia ante denuncias de la DGI y se dijo ‘los procesamos y los mandamos a hacer trabajos comunitarios dos horas por semana’, ante evasiones de varios millones de dólares durante diez meses, podría decir que tengo hasta casi la obligación, en mi calidad de director, de discrepar con esa sentencia», señaló.
«Me equivoqué tal vez en la forma por la efusividad. Yo soy una persona que tengo mi personalidad y mi carácter, no estaba en el país cuando hice las declaraciones, llegué un viernes a las 12 del mediodía a Carrasco y a las dos de la tarde estaba en el despacio de la Suprema Corte de Justicia y le pedí disculpas por la forma, no por el contenido», dijo Zaidensztat.
«Mantuve mi discrepancia, la mantengo y la voy a mantener profundamente con el fallo específico a este juez, que fue la excepción a la regla», pero «estoy tranquilo porque estoy cumpliendo con mi deber», señaló el director de Rentas.
Además para que el «sistema funcione las cosas tienen que cambiar en otras áreas, si uno percibe que me porto mal, hago determinadas cosas y termino en trabajos comunitarios, me parece que la cosa anda mal y tal vez haya que cambiar las leyes».
En otros lados se hace «un proceso rápido» ante las grandes defraudaciones, en Uruguay «yo presento denuncias y espero dos, tres, cuatro años. La mía fue rapidísima, un procedimiento distinto, me juzgaron, apelé, me sentenciaron. Entonces cambiemos el procedimiento para los grandes desfalcos», pidió Zaidensztat.
«Cuando mi abogado Juan Fagúndez me dice ‘no hables más de estos temas’, yo lo sigo hablando, porque sino no voy a dormir tranquilo» y para eso «debo plantearlo con sinceridad y respeto, porque si no hubiera libertad de expresión sufriríamos mucho», dijo el director de Rentas. *
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