ENERGIA, INTERESES Y REMUNERACIONES

El déficit de las empresas públicas comienza a preocupar al gobierno

El elevado superávit del sector público logrado en el primer semestre del año, 3.7%-3.9% del PIB, aproximadamente, ha permitido compensar aumentos en los intereses y mantener un déficit global en el entorno del 0.6%-0.7% del PIB. En la visión que el Comité de Política Monetaria tiene de los factores que incidirán en la formación de los precios en el horizonte de los próximos dieciocho meses, la brusca disminución de los superávit de las empresas públicas se constituye en una preocupación central. La programación financiera del gobierno descarta la modificación de las tarifas públicas hasta fin de año. Empero, la progresión de los precios del combustible y la incertidumbre del costo real de la energía importada han comenzado a ser observados con especial atención por los responsables de mantener la estabilidad en el mediano plazo. Hasta ahora el comportamiento fiscal ha contribuido a que la política monetaria expuesta a shocks de demanda muy fuertes haya sido efectiva para volver la inflación al rango programado.

Las empresas públicas, otrora generadoras de superávit que contribuían grandemente a mantener resultados potables en materia fiscal han comenzado ahora a ser afectadas sensiblemente por los incrementos del costo de la energía y el aumento de las remuneraciones reales de sus trabajadores. En junio, el fuerte déficit de Ancap contribuyó a que el resultado global de las empresas -OSE, UTE, Ancap, Antel, ANP y AFE- acumulara unos dos mil seiscientos millones de pesos de pérdidas en el primer semestre.

En términos de dólares el déficit acumulado global de las empresas superó los cien millones de dólares al término de junio pasado. En el primer semestre de 2005 ese resultado había sido positivo en aproximadamente veintiún millones de dólares. El determinante del adverso resultado de las cuentas de las empresas ha sido el déficit de Ancap y UTE, algo más de ciento setenta millones de dólares de los cuales ciento veinticinco es déficit de Ancap.

Las empresas están discutiendo con OPP y el Ministerio de Economía la corrección de sus programas financieros y han comenzado a estudiar fórmulas de financiamiento intentando utilizar las facilidades que tiene el mercado del crédito local a tales efectos. Ni los inversores institucionales ni los individuos tienen productos financieros disponibles para diversificar sus carteras con una combinación adecuada de rentabilidad y riesgo. En la plaza bursátil se observa esta situación como una oportunidad para mejorar las opciones que tienen ahorristas e inversores con intención de mantener sus capitales en la plaza local. *

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