Consumidores, endeudamiento, sobreendeudamiento: una amenaza secreta, silenciosa, devastadora
Endeudarse puede ser algo valioso para progresar materialmente en la vida. Se contrae una deuda para adquirir un bien y se asume un compromiso de pago. Quien cumple pagando según lo convenido, está endeudado pero no tiene problema, puede cumplir.
¿Quien puede vivir sin consumir? Hablamos de gastos imprescindibles, vivienda, comestibles, salud, servicios como agua, luz, teléfono, educación, impuestos, etc., pero para tener una vida digna debemos además adquirir otros bienes de consumo también imprescindibles, locomoción, vestimenta, etc. Vivimos frente a un gran supermercado, quien no consume, no existe. Según Paul Walder (ACJR) Tomás Moulián, en Chile Actual decía «El consumo ha pasado a ser una forma de ciudadanía social, el ciudadano credit – card». El sobreendeudamiento es la incapacidad de hacer frente a las obligaciones adquiridas. Aclara, que cuando se gasta más del 25% del presupuesto mensual en abonar cuotas de tarjetas de créditos, bancos, financieras, prestamistas, etc., estamos sobreendeudados. Ese consumidor sobreendeudado baja su calidad de vida ya que debe reducir sus gastos imprescindibles para cumplir con sus deudas. ¿Porqué se llegó a esta situación? Muchos factores han colaborado. Pérdida de trabajo, baja de salario, enfermedades, llegada de hijos, divorcios, cierre de bancos, compras innecesarias, prescindibles, etcétera. Ignacio Larraechea director del Centro de Servicios Empresariales, Universidad Central de Chile indica que «nuestra experiencia en diversas empresas que se han atrevido a enfrentar el tema, (…) los efectos de este fenómeno incluso han sido puestos al mismo nivel que el de las adicciones al alcohol o las drogas, pues hieren las bases mismas de la confianza en la que se sustenta la relación con la empresa y con los equipos de trabajo (…) una persona sobreendeudada, ha minado su propia autoconfianza y, por esta razón, su imposibilidad de dar garantías de confiabilidad a quienes la rodean» agregamos, todo esto viene acompañado de una gran angustia, sufrimiento, depresión, enfermedades de todo tipo y suicidios.
A casi seis años (agosto de 2000) de aprobada la Ley de Relaciones de Consumo Nº 17250, de Orden Público, votada por todos los partidos políticos en muchos casos no se cumple.
La indefensión en el origen
Cada vez que un consumidor firma un contrato de lo que sea, casi todo está plagado de cláusulas abusivas que la norma prohíbe. Entonces llegamos por ejemplo, al absurdo que si abonamos todo lo que debemos cuando nos llega el resumen de cuenta, nos bonifican los intereses generados. Si por el contrario, debemos $ 1.000 y pagamos $ 500 al mes siguiente nos cobrarán los intereses por $ 1.000 desde el momento de la compra.
Hemos tenido que atender a personas que quedaron debiendo dos cuotas por un par de zapatos, (de diez cuotas) por razones entendibles y estaban por perder su única vivienda, ya que la deuda era impagable. Un ejemplo de miles. Las nuevas autoridades de nuestro país hasta el momento no han encontrado políticas contra el «sobreendeudamiento» de los consumidores. Dado que no tenemos organismos específicos que sirvan para solucionar el problema del sobreendeudamiento, en muchos casos, los acreedores ejecutan aisladamente y sabemos que las personas solas no tienen poder para negociar. CUA ha solucionado como Asociación de consumidores, incontables casos a favor de los consumidores con bancos, tarjetas de créditos, prestamistas, inmobiliarias, etcétera.
El informe del periodista Samuel Blixen (Brecha 14.7.06) habla de deudores contumaces del Banco República, de la industria, el agro y empresas, entendemos que en esos casos se debe actuar de manera inflexible y se debe llegar a los responsables que aprovecharon los espacios que ocupaban para beneficio personal y de sus amigos y deben separarse de aquellos que deben y son personas de bien, que han actuado de buena fe y que muchas veces no han tenido la información que debían. Cuando se habla de reperfilamiento de deudas, deberá tomarse en cuenta: intereses, multas y recargos.
Esto será imprescindible para que una deuda que llegó a cientos de miles de pesos, porque no se pagó en determinado momento «la cuota» llegó a cifras astronómicas.
Si el consumidor debía $ 500 y con intereses, multas y recargos hoy debe $ 300.000 si se baja un 50% deberá abonar $ 150.000 algo imposible de pagar por personas que viven de un salario; si trabajan.
Consumidores y Usuarios Asociados (CUA) organiza para el mes setiembre un seminario con este tema que involucra a la mayoría de los uruguayos desde distintos lados. Por todo lo antedicho, en el seminario de setiembre trabajaremos sobre la identificación del tema, debatiremos sobre él e intentaremos aportar algunas soluciones. *
* Yandira Vega es Coordinadora de la Comisión de Responsabilidad Social (CUA)
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