La mayor quita a una sola empresa que ha realizado el BROU en toda su historia
Como hemos venido informando, una comisión de la Junta Departamental de Soriano viene investigando la cesión de derechos que el BROU realizó a Ugalur SA, y que le posibilitó al empresario Gonzalo Ruiz adquirir las instalaciones y maquinarias del ex ingenio azucarero Arinsa, de la ciudad de Mercedes.
El «gigante dormido» como popularmente se lo conoce en el departamento se trata de un establecimiento fabril de producción de azúcar en base a remolacha azucarera, que llegó a ser modelo en Sudamérica, y que desde 1981 se encuentra inactivo y reducido prácticamente a escombros.
La prof. Elisa Lockhart, integrante de un grupo de vecinos que promueven el cultivo de remolacha azucarera, no tiene reparos en afirmar que la operación fue sencilla y efectiva: desmantelar el ingenio azucarero para beneficiar la importación de azúcar crudo. Una operación donde se notó la mano de quien llegó a ser secretario de la Presidencia de la República durante el gobierno del Dr. Julio M. Sanguinetti, Elías Bluth, quien a su vez era representante de la multinacional importadora de azúcar crudo.
Pero tras este panorama de decisiones económicas unidas a las políticas, otro intrincado proceso terminó cediendo instalaciones, maquinarias, muebles, herramientas, y todas las existencias del ingenio a un particular en la mayor quita que el BROU ha realizado, con el agravante de que la realizó a una sola empresa. Una operación donde ni siquiera llegó a cubrir el capital.
Modelo en América
Esta historia tiene sus inicios en 1963, con el Concejal Oscar Martínez Arana que presenta un proyecto para crear un ingenio azucarero en Mercedes. Idea que cristalizó el 21 de diciembre de 1970, cuando el entonces presidente de la República, Jorge Pacheco Areco, junto al intendente de Soriano, Antonio Calcagno, inauguran el ingenio de la Azucarera del Río Negro Sociedad Anónima (Arinsa), en medio de festejos populares. La obra de mayor aliento en la historia de Soriano, que llegó a ser modelo en América Latina por la tecnología utilizada, y que terminó cerrando sus puertas en 1981.
Más allá de la problemática que se generó por la cantidad de obreros desocupados que esta industria dejaba, y de los diferentes rubros de la producción que se veían afectados, se comenzó a generar una enorme deuda que el BROU nunca llegó a cobrar, siquiera en un porcentaje por lo menos aceptable, y que terminó transfiriendo a un empresario de la ciudad de Dolores.
Fue así que por poco menos que nada, maquinarias, mobiliarios, vehículos, herramientas, y todo lo que componía el ingenio quedó en manos de este señor.
Muchas deudas
LA REPUBLICA pudo acceder a documentos oficiales del BROU que permitieron reconstruir esta intrincada historia, y posibilita que por primera vez se puedan conocer los entretelones de esta operación que aún hoy da que hablar.
Y no hacemos referencia a un eufemismo ya que la comisión de ediles de la Junta Departamental de Soriano que aún investiga el tema, se quejaba, semanas atrás, porque el actual directorio del BROU ni siquiera contestaba a su pedido de audiencia para conocer algunos detalles de esta historia.
Pero una calificada fuente confió a LA REPUBLICA una paciente investigación realizada durante años, que le ha permitido desentrañar los pormenores de esta transacción comercial que la convierten en la mayor quita.
Reuniendo documentación oficial de Arinsa y del propio Banco, esta calificada fuente logró recomponer una historia que en cuentagotas y en forma muy parcial fue contada por los sucesivos directorios del BROU, que han llegado incluso a negar información a los legisladores que lo solicitaron.
Lo que sigue puede ser la razón que explique esta actitud de la institución oficial.
De acuerdo a documentación oficial, Arinsa cerró sus puertas dejando una deuda por el capital que, catorce años después, el 30 de noviembre de 1995, el BROU calculó en U$S 7.614.387,24, que con sus intereses suma U$S 226.948.204,95 y $ 3.409,75, que con sus intereses a la misma fecha suma $ 1.464.346,84.
La excepción
De acuerdo a la documentación oficial, solamente uno de los garantes de Arinsa canceló su deuda con el BROU: la sucesión de Carlos Alberto Lavista Hounié, que el 15 de noviembre de 1989 pagó U$S 500 mil.
Un cálculo estimativo, extraoficial, con una tasa fija y a un interés normal; es decir una estimación benévola, pautaba que en marzo de 1998, cuando Gonzalo Ruiz presenta una propuesta al BROU para la compra del ingenio, la deuda de Arinsa ascendía aproximadamente a $ 4.487.000 y U$S 283.000.000.
Pero, la situación es aún peor, porque además de esa deuda que los directores de Arinsa tenían con el BROU, el ingenio azucarero mantenía una hipoteca industrial (sobre bienes inmuebles y todos los bienes que integran la parte física de la industria) por U$S 5.150.000 y una prenda industrial (bienes muebles) por U$S 2.061.000, que garantizaba el préstamo, algo que en 1998 el BROU le cede a Ugalur SA por apenas U$S 1 millón, con el agravante que meses antes, una resolución del Directorio había resuelto que la sucursal Dolores habilitara un crédito a nombre de Gonzalo Ruiz por U$S 200 mil. Una situación que generó diferentes consultas entre las sucursales del litoral de la entidad bancaria.
Casualidades y otras yerbas
El 5 de febrero de 1999 el BROU le da plazo a Ugalur SA hasta el 28 de febrero, para cumplir con los U$S 800 mil restantes, y en forma simultánea hacer la cesión parcial del crédito de U$S 1 millón, la cesión de la hipoteca industrial y la posesión de los bienes.
En marzo de 1999 Gonzalo Ruiz entrega U$S 350 mil, y paralelamente el directorio del BROU resuelve otorgarle un préstamo por U$S 450 mil, a un año de plazo, con garantía hipotecaria de dos padrones de inmuebles rurales de 1.075 hectáreas.
En ese momento presidía el directorio del BROU el Cr. César Rodríguez Batlle, el vicepresidente era el Ec. Julio Iglesias, y el 2do. Vicepresidente el Ec. Dante Buonomo. Obviamente todos pertenecientes al Partido Colorado.
Por casualidad, o causalidad, en las elecciones internas realizadas un mes antes, en abril de 1999, Gonzalo Ruiz, pese a no tener actividad política previa, ocupó el tercer lugar de la lista 1540 del Foro Batllista de Soriano, donde los dos primeros lugares lo ocuparon Luis Bernardo Pozzolo y el diputado Walter Vener. Después de esos comicios, Gonzalo Ruiz no volvió a aparecer en ninguna lista en las diferentes elecciones realizadas.
Cuando se anunciaba el cierre de la negociación donde el BROU cedía a Ugalur SA las instalaciones de Arinsa, el empresario Gonzalo Ruiz manifestó: «Yo quiero destacar la intervención del Senador Pozzolo que nos movió los últimos pasos en el MEC para solucionar el tema de la tenencia de la tierra» (Semanario Entrega 2000, Mercedes, 21/05/1999).
Caminos que confluyen
Al completar el millón de dólares (U$S 200 iniciales del préstamo, U$S 350 que pagó Gonzalo Ruiz, y U$S 450 del crédito autorizado por el Directorio del BROU), Ugalur SA estaba en condiciones de hacerse de la documentación necesaria para tomar posesión de Arinsa. Pero restaban nuevas sorpresas, ya que Ungalur SA nunca pagó el crédito de U$S 450 que el BROU le otorgó para cerrar la operación.
Más allá de todo este intrincado panorama financiero, diferentes versiones recabadas por LA REPUBLICA coinciden en afirmar que toda la operación confluyó en Gonzalo Ruiz por diferentes motivos: por un lado la lista 15 dentro del Partido Colorado, que a través del entonces senador Jorge Batlle, opinaba que la industria azuca
rera no era rentable. Sumado al hecho de que el secretario del Dr. Julio M. Sanguinetti, presidente de la República, el Dr. Elías Bluth, era representante de una empresa importadora de azúcar crudo, y que una empresa de capitales rusos pretendía reflotar el ingenio de Arinsa, con alguna posibilidad cierta, lo que daría por tierra la afirmación de que la producción azucarera no era rentable.
Al no asumir la responsabilidad la Intendencia de Soriano, como inicialmente el BROU le propuso, la decisión recayó en el empresario Gonzalo Ruiz y su empresa Ungalur SA, en una operación si se quiere forzada. Al punto que en noviembre de 2000 cuando Ungalur SA presenta el Estado de Situación Patrimonial ante el BROU, los funcionario bancarios de Montevideo que realizaron el análisis apuntaron desconcertados «parece el balance de un prestamista», ya que no declara una actividad definida, tiene un capital integrado de $ 262.500 que son acciones en circulación, el activo lo forma una partida en «otros créditos diversos» ($ 12.400.000) y que posiblemente sean los créditos hipotecarios contra Arinsa, el pasivo lo forma el préstamos para pagar a Arinsa y los intereses a pagar; en tanto que el resto del pasivo son deudas con su único director.
Pero, Ungalur tenía reservada alguna otra sorpresa ya que dentro del preventivo de Ingresos y Egresos, Ungalur SA prevé que le otorgarán un préstamo por U$S 400 mil, que cancelará intereses, apareciendo también un aporte de los directores por U$S 100 mil. Una calificada fuente bancaria que analizó este balance expresó sus dudas al respecto, afirmando que «parecería que está todo armado para que los números coincidan».
De polígono industrial a galpón derruido
En mayo de 1999 el empresario Gonzalo Ruiz expresaba en la prensa local que su intención era «hacer un polígono industrial» en las instalaciones del ex ingenio «y además desarrollar algo vinculado a la agroindustria». Remarcando «nos comprometimos a desarrollar algo productivo para la zona, no vamos a usar (las instalaciones) como depósito de cereales».
Pese a estas afirmaciones, el pasado miércoles 19 de julio pudimos comprobar en un par de galpones del ex ingenio algunos obreros trabajando en el acopio de granos y pelet.
El departamento División de Empresas del BROU en un estudio que realiza en marzo de 1998 expresa que mediante una nota «la subsecretaria del Ministerio de Industria y Energía – Cra. Primavera Garbarino- se comunica que el Sr. Gonzalo Ruiz ha expresado a dicho Ministerio su voluntad de instalar en el predio de Arinsa un «parque industrial», lo que es considerado de especial interés por dicha Secretaría de Estado dentro de sus estrategias de desarrollo de inversiones. Agrega a su vez, que consultado el Sr. intendente Gustavo Lapaz sobre la viabilidad de tal emprendimiento señaló su especial interés y el estudio por la intendencia de Soriano de la declaratoria de interés departamental».
En el considerando Nro.3 el informe del BROU agrega que » el Sr. Gonzalo Ruiz ha depositado la suma de U$S 200.000 en nuestra Sucursal Dolores en fecha 18.03.98 (cuenta Nº 23.507/39) en garantía de mantenimiento de su oferta de U$S 1:000.000 para cesión de derechos para la hipoteca industrial constituida de la deuda de Arinsa, tratándose de un cliente bien referenciado en nuestra institución».
Pese a las promesas de reactivación industrial hechas públicas por el empresario, y al supuesto compromiso asumido ante la Intendencia de Soriano que habría oficiado como mediadora, eso nunca se realizó.
El ex ingenio azucarero de Arinsa actualmente está reducido a una estructura hueca, totalmente desmantelada, pese a que varias opiniones consultadas por LA REPUBLICA coinciden en afirmar que, al no haberse cancelado el compromiso, no se debería haberse vendido los valores que estaban hipotecados, ni los prendados. Dentro de esos valores estaba un equipo generador, que en su época se decía podía abastecer de energía eléctrica a toda la ciudad de Mercedes, y que este año fue ubicado en un campo cerca de Fray Bentos.
Más allá de estos aspectos, que en la actualidad corresponden al anecdotario popular, lo cierto es que el BROU cedió por U$S 1 millón un capital avaluado en más de U$S 7 millones 200 mil; y que de ese millón de dólares cobró apenas U$S 550 mil. A todo este panorama se le suma otro aspecto de igual relevancia: los directores de Arinsa al realizarse la cesión de derechos, se comprometieron a pagar U$S 1:800.000 por todo concepto, con financiación, de la deuda de U$S 283:000.000. Lo que convierte a toda esta historia en la mayor quita a una sola empresa que ha realizado el BROU en toda su historia. *
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